Devocional Diario: Reflecciones de Gratitud y Fe

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Basado en el Salmo 34 y en 1 Samuel 21.

Salmos 34, salmo de David cuando fingió locura delante de Abimelec, este lo echó de su presencia, y David se fue.

Esta es la introducción que encontramos en este Salmo, que describe un momento muy especial en la vida de David. En este punto de la historia, él se encuentra huyendo de Saúl, quien lo veía como una amenaza para su reinado. En ese proceso, trata de refugiarse en una ciudad llamada Nob (la cual era una ciudad sacerdotal ubicada en la región de Benjamín, cerca de la ciudad de Jerusalén).

Inicialmente finge ser un enviado del Rey (1 samuel 21: 2)

David le respondió: «El rey me encomendó un asunto importante. Me recomendó: “Que nadie sepa a qué te envio, ni cuál es tu misión.” Pero voy a encontrarme en cierto lugar con los hombres a mi cargo.

1 Samuel 21:2 RVC.

Luego sale de Nob rumbo a Gat (una de las cinco ciudades filisteas de la época) con la espada de Goliat consigo (1 Samuel 21:9); allí lo reconocieron y fue llevado al Rey. Al verse en apuros, David cambió su forma de actuar, realizando acciones incoherentes.

13. Por eso, delante de ellos cambió su conducta normal, y fingiéndose loco escribía garabatos en las puertas y dejaba que la saliva le corriera por la barba.

1 Samuel 21:13 DHH

Por lo tanto, el Rey pensó que este hombre se encontraba loco y lo retiró de su presencia. Posterior a eso, David se refugió en la cueva de Adulam; según lo que indica el contexto del salmo, fue allí donde escribió este Salmo.

 2.Bendeciré al Señor a todas horas;
mis labios siempre lo alabarán.
3. Yo me siento orgulloso del Señor;
¡oiganlo y alégrense, hombres humildes!
4.Alabemos juntos y a una voz
la grandeza del nombre del Señor.

Salmos 34: 2 – 4 DHHK

Considero que si estuviera en la posición de David, luego de que la estrategia saliera tan bien, tendría un pensamiento muy optimista; sin embargo, David, en medio de su Salmo, abre su corazón delante del Señor y expresa, dentro de muchas cosas, algunos aspectos relevantes que quisiera mencionar.

  • Gratitud

Si en su corazón David hubiera permitido creer que lo que había sucedido era por su mérito o por su creatividad, seguramente en ese momento no hubiera estado agradeciendo a Dios por su apoyo en todo momento; más bien, podemos observar por el simple hecho de que se tomó el tiempo de agradecer a Dios a través de algo que sabemos que le agrada a Dios, como es el derramar nuestro corazón delante de Él.

Ahora bien, suena algo normal hasta el momento el tema, se podría mencionar que es una historia bonita o interesante. No obstante, el hecho de hacer un devocional es el de reflexionar frente a la palabra de Dios. Más allá de la revelación (que viene naturalmente por medio de su Santo Espíritu), se trata de lograr traer elementos a nuestra vida para aplicarlos, hacerlos realidad en nuestras vidas.

Personalmente, me maravilla la profunda gratitud que David muestra hacia el Señor, no solo en este pasaje, sino a lo largo de su vida entera. Fue un hombre colmado de instantes como este; cada vez que el Señor le brindaba su ayuda, él respondía con un agradecimiento sincero y ferviente. Si lográramos incorporar esa actitud a nuestra propia vida, sin duda tocaríamos el corazón de Dios de una manera magnífica y especial.

  • Honestidad

Podemos ver en el desarrollo del Salmo, como David fue honesto con el Señor (Salmos 34: 7) en donde indica «Este pobre gritó, y el Señor lo oyó, y lo libró de todas sus angustias.» Y es que si existe un lugar en el cual no debemos impedirnos ser honestos, es delante de la presencia del Señor. Sin embargo, esta no era una oración, se trataba de una canción, algo que no solo él expresaría, sino que era algo que muchos oirían y replicarían seguramente. No solo demuestra humildad el hecho de reconocer que el mérito no era suyo, sino que también requería de honestidad para hacerlo frente a todos.

Ahora bien, es inevitable cuestionarme frente a la pregunta ¿He sido completamente honesto con el Señor cuando estoy en su presencia? Y yo pregunto a ti, querido lector ¿Lo hacemos verdaderamente? Quisiera pensar que sí, pero a veces cuando pensamos que Él es injusto, no lo decimos; cuando pensamos que no nos escucha, no lo decimos. Cuando la duda, la falta de ganas de orar y todo esto que es habitual en cada uno de nosotros llega, ¿lo expresamos? O pretendemos que con un simple «gracias Dios por este día» ya todo está dicho.

La Biblia nos enseña que Dios es nuestro Padre, que nos aceptó como hijos a través del sacrificio de Jesús en la cruz. Y la verdad es que si lo pienso así, creo que esperaría de mi hijo que sea honesto conmigo siempre, antes que me diga lo que se supone que quiero escuchar. Les garantizo que como padre estaría dispuesto a mucho a cambio de esto.

Por lo tanto, si yo, que soy malo, que no soy perfecto como Dios, puedo darle amor a mi hijo aún cuando sé que tal vez lo que piensa no es real, que seguramente está viendo solo una parte de la situación y no la escena completa, y de esta manera puedo ayudarle a comprender la otra cara de la moneda, cuánto más nuestro Padre que está en los cielos puede hacer con nosotros, si realmente somos sinceros delante de Él.

  • Fe

Otro elemento que destaco es la convicción que tenía David en cuanto a la compañía de Dios en su vida; no dudaba nunca que Él siempre estaba a su lado ayudándole en cada situación. Y es que la situación de David no era para nada sencilla; tenía un montón de problemas y realmente hubiera podido pensar en cualquier momento que Dios lo había abandonado. Vivía huyendo por causa de una unción que no pidió; sin embargo, Él confiaba plenamente en que el Señor lo acompañaba siempre y era quien cuidaba sus pasos.

  • Prudencia

No obstante, aquella fe de David no estaba fundamentada en su pensamiento, sino en la promesa que Dios había hecho sobre su vida; no se trataba de palabras de hombre, sino que eran las palabras de Dios las que actuaban en su interior. En medio de su canción, podemos observar algunos elementos claves que tenía presentes David, con los que se cuidaba de ofender a Dios, pues sabía que el error de Saúl había sido el hecho de que sus actos ofendieran al Señor.

10. Honren al Señor, los consagrados a Él, pues nada faltará a los que lo honran…

13. ¿quieres vivir mucho tiempo? ¿quieres gozar de la vida? 14. Pues refrena tu lengua de hablar mal, y nunca digan mentiras tus labios…

16. El Señor cuida de los hombres honrados y presta oído a sus clamores…

Salmos 34 DHHDK
  • Comunión

Por otro lado, ¿cómo era posible que David conociera tantas cosas de Dios? Su infancia no fue en la biblioteca, ni tampoco en las sinagogas; su adultez fue un poco movida, por decirlo así. Sin embargo, habla como quien conoce de cerca a un amigo.

Nosotros deberíamos conocer mucho más a Dios, pues tenemos en nuestra mano una cantidad extrema de información, siempre accesible en la palma de nuestra mano, y aún así preferimos invertir nuestro tiempo en cosas de poco provecho.

Esta mañana reflexionaba sobre un texto de la Biblia que dice: «¿De qué le sirve ganar el mundo si al final pierde su vida?» Mateo 16:26. Estas fueron palabras de Jesús, y es impresionante ver cuánta realidad junta existe dentro de esas pocas palabras. Dedicamos nuestra vida a atesorar lo que para nosotros es valioso, llámese dinero, amigos, o lo que cada quien considere valioso, pero al final de tiempo, lo mejor que podemos hacer es vivir una vida que nos conduzca a su presencia.

En este nuevo día, ¿por qué no adoptamos la actitud de David de una vez por todas? Es hora de que mejoremos al menos en una de esas características que hemos observado. Apliquemos esto en nuestras vidas; les aseguro que si lo hacemos, el impacto será innegable. No solo seremos nosotros quienes ganemos, sino que también estaremos sembrando bendiciones para todos a nuestro alrededor. ¡Es hora de actuar y dejar que las cosas sucedan!


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