Devocional diario: Creer en Jesús.

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Basado en San Juan capitulo 6:25-30

Estudio

Al llegar ellos al otro lado del lago, encontraron a Jesús y le preguntaron: —Maestro, ¿cuándo viniste acá?

San Juan 6:25

Cuando la multitud encontró a Jesús, le preguntaron: ¿cuándo llegaste aquí? Sentían curiosidad por saber cómo había llegado; después de todo, ellos solo vieron a Jesús que se había retirado solo a la montaña y los discípulos habían salido muy tarde en la última barca, de manera que no era fácil entender cómo había llegado hasta allí.

Tan solo sus discípulos sabían que se habían dirigido a ellos caminando sobre las aguas; Jesús no respondió a la pregunta; no obstante, expresó lo que sentía en su corazón, les recalcó que le buscaban porque les había dado de comer, más no porque hubieran comprendido quién era Él verdaderamente.

Jesús les dijo: —Les aseguro que ustedes me buscan porque comieron hasta llenarse, y no porque hayan entendido las señales milagrosas. No trabajen por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y que les da vida eterna. Esta es la comida que les dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.

San Juan 6:26-27

Les aconsejó que no se debían preocupar por las cosas materiales (como la comida), sino que su esfuerzo y su búsqueda diaria debían ser primero la vida eterna. Jesús desea, pide y nos aconseja que ese empeño, esfuerzo y dedicación los usemos en buscar la vida eterna.

Jesús dijo: busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, lo demás vendrá por añadidura.

Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, entonces todas estas cosas les serán añadidas.

Mateo 6:33

La vida del ser humano a lo mucho es de ochenta a cien años en los más robustos, pero cuando morimos, pasamos a otra vida y esa es eterna; no acaba. De ahí que Jesús nos motive a trabajar para obtenerla.

Al escuchar la multitud aquella exhortación, respondieron: «Nosotros también queremos realizar las obras de Dios, ¿qué debemos hacer?» A lo que Jesús responde: la única obra que Dios quiere que realicen es que crean en quien Él ha enviado.

La multitud estaba sorprendida por todo lo que Jesús realizaba y querían hacer lo mismo; hoy día muchos quieren realizar también esas obras, tener esa sabiduría y ese poder, pero no creen en Jesús. Y es que consideramos que el mayor reto que tiene el ser humano es creer en Jesús. Lamentablemente, para muchos es fácil decirlo, pero ¿en realidad lo hacemos?

Le preguntaron: —¿Qué debemos hacer para realizar las obras que Dios quiere que hagamos? Jesús les contestó: —La única obra que Dios quiere es que crean en aquel que él ha enviado.

San Juan 6:28-29

¿Por qué tanto énfasis en creer? ¿Qué significa creer?

Significa tener convicción de la palabra de Dios y del mensaje de Jesucristo, significa confianza y entrega, significa relación personal, significa obedecer, dar fruto, esperanza, certeza, dependencia.

Eso era lo que no tenía aquella multitud y lo manifestaron con su respuesta: si quieres que creamos en ti, muéstranos una señal milagrosa, ¿qué puedes hacer? Esa respuesta mostró su incredulidad, no estaban siguiéndole porque creían en Él.

Había una multitud tras de Él, habían caminado días tras Él, pero no le creían, su búsqueda era la de entender cómo hacer los milagros que Él realizaba; en pocas palabras, querían ser protagonistas de los milagros, ojalá no sea hoy nuestro caso.

Pedían milagros y señales para poder creer, pero acaso ¿no habían visto ya milagros? Muchos de ellos eran testigos de los milagros que había realizado, pero condicionaron a Jesús para creer en Él; aunque hubieran visto los milagros más asombrosos, seguramente tampoco habrían creído, la palabra dice:

—Porque me has visto, has creído —le dijo Jesús—; dichosos los que no han visto y sin embargo creen.

Juan 20:29

Reflexión

Tal vez cuando nos acercamos a Dios lo hacemos con una idea sesgada de la realidad; pensamos que Él se mueve bajo nuestros parámetros. Realmente, nada más equivocado a eso. Podemos ver, por las respuestas de Jesús, que aún ni la misma multitud sabía en realidad lo que necesitaba, y Jesús respondía directamente sobre esta necesidad. Así son sus respuestas; tal vez no nos satisfagan, pero es la manera de Dios.

Por otro lado, seguramente si Jesús volviera nuevamente a la tierra, en forma de hombre, serían estas mismas palabras las que nos diría a muchos de nosotros, pues nos desgastamos diariamente por buscar lo que perece, lo que se acaba, lo que se destruye con el paso del tiempo en lugar de la vida eterna.

Tampoco queremos decir que sea malo trabajar, estudiar, crecer profesionalmente; lo malo es poner todo nuestro empeño y dedicación en eso, dejando de lado lo que realmente vale. Debemos procurar que nuestro principal objetivo en la vida sea buscarle y conocerle. Preguntemos hoy y respondamos con sinceridad: ¿a qué le he dedicado mi vida? ¿Cuál ha o han sido los objetivos más importantes en mi vida?

Seguramente podríamos responder con sinceridad: ser profesional, tener mi empresa, tener un buen empleo, tener mi casa, en general cumplir mis sueños. El problema se basa en que en ninguno de ellos nuestra prioridad es conocerle.

El Señor y su palabra en diferentes escenarios nos menciona la vida eterna, y lo relaciona a que hay una vida que nos espera y es eterna, pero lamentablemente muchos no pensamos en esa vida que será eterna. Preguntémonos algo hoy: ¿Dónde pasaré mi vida eterna? Si Jesús la mencionó, existe; para muchos, la vida acaba al morir, pero solo los que mueren saben si es verdad ese concepto.

Los que creemos en Dios sabemos y tenemos la certeza de que, así como Jesús resucitó, nosotros también resucitaremos. De ahí que el Señor le recomendara a aquella multitud y a nosotros hoy que busquemos esa vida eterna con el afán con que buscamos las cosas que se destruyen.

Y es que realmente, cuando morimos, se destruye todo para nosotros; nuestro esfuerzo también muere, pero si buscamos la vida eterna que ofrece Jesús, será la mayor ganancia que habremos obtenido y seguramente lo único que nos llevemos realmente. ¿Habrá valido la pena tanto esfuerzo y dedicación por buscarla y obtenerla?.

Nuestra oportunidad para conocer a Jesús es mientras estamos vivos; una vez finalice esta etapa de nosotros, ya no podremos conocerle, y menos encontrarle. La palabra nos menciona que es en esta vida en la cual podemos acceder a ella. Nosotros conocemos a Jesús y entramos a hacer parte de ella; si no le conocemos, no podremos hacerlo. Aún así, llegaremos ante Él y daremos cuentas de nuestros actos.

La vida eterna de la que habló Jesús y recomendaba buscar era esa creer en Él. En eso consiste la motivación y el desafío nuestro hoy: en creer verdaderamente en Jesús, el hijo de Dios, y en su palabra, que la búsqueda de la realización personal y familiar no nos desenfoque de la vida eterna.

Si Jesús dijo que hay que trabajar para obtenerla, es porque no es tan fácil obtenerla. La riqueza más grande que puedo llevarme al partir de esta tierra es la vida eterna, es haber creído en Él y haberle creído a Él.


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