Basado en San Juan Capítulo 10:7-21
Por eso volvió a afirmar: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí eran unos ladrones y unos bandidos, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Podrá entrar y salir con libertad y hallará pastos. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. »Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado no es el pastor, y a él no le pertenecen las ovejas. Cuando ve que el lobo se acerca, abandona las ovejas y huye; entonces el lobo ataca al rebaño y lo dispersa. Y ese hombre huye porque es un asalariado, no le importan las ovejas. »Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce y yo lo conozco, y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil y también a ellas debo traerlas. Así ellas escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor. Por eso me ama el Padre: porque entrego mi vida para volver a recibirla. Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla y tengo también autoridad para volver a recibirla. Este es el mandamiento que recibí de mi Padre». De nuevo las palabras de Jesús fueron motivo de disensión entre los judíos. Muchos de ellos decían: «Está endemoniado y loco de remate. ¿Para qué hacerle caso?». Pero otros opinaban: «Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrirles los ojos a los ciegos?».
San Juan 10: 7-21
Estudio
El anhelo del Señor era que está multitud entendiera Quién era Él, y cuál era el propósito por el cual el Padre le había enviado, por esa razón se esforzaba por enseñarles poniendo como ejemplos situaciones que ellos conocían como la labor de pastorear un rebaño.
Para esta multitud no era fácil aceptar que Jesús, fuera quien decía ser, para ellos Jesús era un hombre común y corriente, en su opinión, pero lo sorprendente eran sus obras, puesto que nadie hacía los milagros que Él hacía, ni enseñaba con autoridad la palabra como él la enseñaba, aun cuando sus palabras fueran difíciles de entender y de aceptar para muchos de ellos.
Jesús se presentó como la Puerta del rebaño, y es que la puerta representa el acceso, en este caso al espacio que las ovejas identifican como su lugar seguro, Jesús representa esa seguridad del creyente, su lugar de acceso al reino de los cielos, el rebaño siempre entrara por la puerta que conoce, no lo hará por otro lado, de la misma manera la puerta de acceso al reino de los cielos es Jesús, por ello todos aquellos que oyeran su voz podrían identificarlo como el guía al reino Celestial.

La función de un buen pastor es cuidar, guiar, proteger, alimentar su rebaño, de ello depende que Esté en óptimas condiciones y que su carne, lana, leche, Crías y desarrollo sean de excelente calidad, las ovejas se familiarizan con su pastor, le siguen, se sienten seguras de su cuidado; el pastor sabe cuales son los mejores pastos y las mejores aguas para alimentar su rebaño, sabe lo que cada una de ellas necesita en especial, si alguna se enferma le ofrece un cuidado único, y si los depredadores atacan sabe cómo protegerlas y las defiende.
Jesús es ese buen Pastor que guía, cuida, protege y alimenta su rebaño, cuidadosamente escoge el mejor alimento para cada uno, ese alimento es la palabra que tiene para cada uno de nosotros a diario, para así asegurarse que el desarrollo personal de cada uno sea óptimo.
Así como la relación entre el pastor y las ovejas de un rebaño es a diario, para crear esa familiaridad y confianza, la relación entre Jesús y nosotros debe ser a diario, para que le conozcamos y confiemos en su cuidado y protección.
Si el enemigo ataca el rebaño, el pastor con su vida lo defiende de ser necesario, así mismo Jesús con su vida nos defendió del poder del enemigo, por ello se entregó en la cruz, esa era la única forma de ser recuperados nuevamente para él, por eso había venido a la tierra, estaba llamando a sus ovejas, habían muchas pero no todas eran suyas, de manera que al llamarles sabía que le pertenecían y como tal atenderían a su voz e irían tras él.
Reflexión
si Jesús es nuestro Pastor, cuando nos llama ¿identificamos su voz? ¿Corremos tras él? Quizás podremos pensar «pero, ¿cómo puedo saber que Jesús me está llamando?» La respuesta es sencilla, cada vez que la palabra de Dios es predicada y la escuchas, ahí te está llamando, y la actitud con la que tú y yo recibimos esa palabra es la que nos identifica delante de Él como suyos, muchos oyen la palabra de Dios pero son despectivos ante ella, les parece que es religiosidad, que no la necesitan, que así como viven están bien, que no son tan malos como otros, por lo tanto la desprecian, sin saber que esa respuesta solo indica que no somos de ese rebaño, y que él no es nuestro Pastor; y si no somos de ese rebaño y tampoco es él nuestro Pastor, entonces ¿Cómo iremos al cielo? Si la única puerta de acceso es Jesús, pretender llegar allí por otra puerta es ser ladrón y salteador , la palabra de Dios dice que los ladrones no Entrarán al reino de los cielos.
Y ¿por qué es él la única puerta de acceso al cielo? Porque como buen Pastor, su vida Entregó por nosotros en esa cruz, nadie más lo hizo, solo Él estuvo dispuesto a ese sacrificio, y ¿por qué lo hizo? al Padre le complació darle todo el derecho de ser el único medio de salvación para la humanidad, de manera que cuando se le desprecia o se duda de él, se desprecia la salvación. Por ello dice la escritura que no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos.
¿Crees esto? ¿Es Jesús tu único y suficiente Pastor?
Llamado a la acción
Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hechos hijos de Dios.
San Juan 1:12
Por ello es necesario recibirlo en nuestro corazón, y creer en él, para así tener el derecho de ser llamados por él, hijos. Independientemente de nuestra fé, si queremos ser salvos, es necesario recibirle y creer en él, de lo contrario no hay salvación.
Oración
Padre, hoy comprendo por medio de tu palabra, que para ser salvo, es necesario recibir a Jesús en mi vida y creer en él, por lo tanto hoy en obediencia a esa palabra, voluntariamente abro la puerta de mi corazón y te recibo en mi vida, para que seas tú mi Señor y mi salvador, te ruego que me ayudes y me enseñes a creer en ti. Amén 🙏
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