Devocional diario: Lázaro enferma.

por

in

4–6 minutos

Basado en San Juan capítulo 11: 1 – 16

Texto de estudio

1. Había un hombre enfermo llamado Lázaro, que era de Betania, el pueblo de María y su hermana Marta. 2 María era la misma que ungió con perfume al Señor y le secó los pies con sus cabellos. 3 Las dos hermanas mandaron a decirle a Jesús: «Señor, tu amigo querido está enfermo».

4 Cuando Jesús oyó esto, dijo: «Esta enfermedad no terminará en muerte, sino que es para la gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios sea glorificado».

5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 A pesar de eso, cuando oyó que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días más donde se encontraba. 7 Después dijo a sus discípulos:

—Volvamos a Judea.

8 —Rabí —objetaron ellos—, hace muy poco los judíos intentaron apedrearte, ¿y todavía quieres volver allá?

9 —¿Acaso el día no tiene doce horas? —respondió Jesús—. El que anda de día no tropieza, porque tiene la luz de este mundo. 10 Pero el que anda de noche sí tropieza, porque no tiene luz.

11 Dicho esto, añadió:

—Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarlo.

12 —Señor —respondieron sus discípulos—, si duerme, es que va a recuperarse.

13 Jesús hablaba de la muerte de Lázaro, pero sus discípulos pensaron que se refería al sueño natural. 14 Por eso les dijo claramente:

—Lázaro ha muerto, 15 y por causa de ustedes me alegro de no haber estado allí, para que crean. Pero vamos a verlo.

16 Entonces Tomás, apodado el Gemelo, dijo a los otros discípulos:

—Vayamos también nosotros para morir con él.

San Juan: 11:1-16

Estudio

La familia de Lázaro era amiga de Jesús, y cuando Lázaro enfermó de gravedad, lo hicieron saber a su amigo Jesús. Ellos sabían que, si Jesús se enteraba de que estaba enfermo, iría a su casa prontamente y lo sanaría.

Al enterarse Jesús de la situación, se quedó donde estaba dos días más; pasado ese tiempo fue a ver a su amigo Lázaro. Jesús sabía que Lázaro ya había muerto y lo hizo saber a sus discípulos.

¿Por qué Jesús no fue aún cuando Lázaro estaba vivo?

Esta pregunta podemos haberla hecho nosotros al leer este párrafo de la escritura. Lo que se espera de un buen amigo es que, si se le necesita, nos ayude; esa era la esperanza de Marta y María. Imagino que el hecho de no llegar a tiempo (para ellas) fue un motivo más para aumentar el dolor.

Lo que más anhelamos es que Jesús nos ayude, que acuda a nuestro llamado cuando le necesitamos, pero en este caso, aunque supo de lo que estaba sucediendo con esta familia, no llegó a tiempo, según su pensamiento.

Cuando Jesús supo que Lázaro ya había muerto (es decir, llegó el momento indicado para Él), decide ir a visitarlas en compañía de sus discípulos.

La enfermedad de Lázaro no era para muerte; así lo dijo Jesús. Era para que la gloria de Dios se manifestara a través de ella, pero esto solo lo sabía Jesús y sus discípulos, quienes, al oírlo, no entendían claramente a qué se refería Jesús con ello.

Reflexión

Muchas veces la tardanza del Señor (según nuestro concepto) puede provocar desilusión en nuestro corazón. María y Marta ignoraban lo que Jesús había dicho sobre aquella enfermedad.

Esperar en medio de una dificultad no es nada fácil, puesto que nuestra tendencia humana es que todo se haga a nuestra manera y cuando nosotros lo requerimos, pero ignoramos u olvidamos frecuentemente que quien responde a nuestra necesidad es Él. Por lo tanto, se hará a la manera de Dios; será Él quien determine cómo responderá a nuestro grito de auxilio.

Hoy, posiblemente, estemos atravesando una situación en la cual anhelamos con todo nuestro ser que Dios esté ahí con nosotros, para que todo sea solucionado prontamente, y acudimos a Él porque lo conocemos y es nuestro amigo.

¿Y si Jesús no llega en mi tiempo? ¿Qué pensaríamos de Él? ¿Y si, aunque tenemos la certeza de que sabe de nuestra situación y que necesitamos de su intervención, no llega?

Me imagino que esa tardanza sería fatal para nosotros, ¿verdad? Podríamos pensar que no le importamos, que estamos solos en esta situación, en esa tempestad. Pero, ¿será que a Jesús verdaderamente no le importaba la situación de sus queridos amigos?

Posiblemente hayamos vivido momentos similares y nos familiaricemos con esta historia, ¿verdad? Podemos ver que no siempre Jesús responderá a nuestro clamor de forma inmediata; que hay respuestas que se toman su tiempo, y eso no significa que para el Señor nuestra situación no sea importante. Lo que sucede es que Jesús se manifestará en el momento que nosotros no lo esperamos. A nosotros nos corresponde «esperar» y esto no es fácil, pero aun así solo debemos hacerlo; aunque el panorama se vea muy oscuro, Jesús llegará, Él responderá, no nos dejará solos.

Es en esos momentos donde nuestra confianza en Él se pone a prueba; nuestra fe es probada a través de la espera.

Llamado a la acción

Sin importar qué tan grave pueda ser lo que estás viviendo, y si has clamado al Señor para que tome el control de esa situación, y aun así no ves respuesta, no te desanimes. Jesús responderá porque te ama; Él no se ha olvidado de tu situación, Él se glorificará cuando sea el momento, y si cuando llegue nos encuentra esperándolo, podremos ver Su gloria nosotros y todos los que estén con nosotros.

Guia para la oración

Señor Jesús, te necesito; pongo en tus manos preciosas esta situación por la cual estoy atravesando. Por lo tanto, te suplico que vengas y me ayudes. Pero si no lo haces en mi tiempo, quiero que sepas que, aun así, te esperaré, porque creo en ti y sé que mis dificultades son tus dificultades, y para ti no hay nada imposible.

Creo en ti, Jesús, y en tus promesas; por lo tanto, mis ojos verán tu gloria. Amén.


Descubre más desde Manuel Monsalve

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Deja un comentario