Devocional diario: El camino hacia el Padre.

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Editado por: Manuel Monsalve

6–9 minutos

Basado en San Juan capítulo 14:1-14

Contenido

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración

Texto de estudio

»No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. 2 En el hogar de mi Padre, hay lugar más que suficiente. Si no fuera así, ¿acaso les habría dicho que voy a prepararles un lugar? 3 Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy. 4 Y ustedes conocen el camino que lleva adonde voy.

5 —No, Señor, no lo conocemos—dijo Tomás—. No tenemos ni idea de adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?

6 Jesús le contestó:

—Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí. 7 Si ustedes realmente me conocieran, también sabrían quién es mi Padre. De ahora en adelante, ya lo conocen y lo han visto.

8 Felipe le dijo:

—Señor, muéstranos al Padre y quedaremos conformes.

9 Jesús respondió:

—Felipe, ¿he estado con ustedes todo este tiempo, y todavía no sabes quién soy? ¡Los que me han visto a mí han visto al Padre! Entonces, ¿cómo me pides que les muestre al Padre? 10 ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que yo digo no son mías, sino que mi Padre, quien vive en mí, hace su obra por medio de mí. 11 Solo crean que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; o al menos crean por las obras que me han visto hacer.

12 »Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre. 13 Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre. 14 Es cierto, pidanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré!.

San Juan 14: 1 – 14

Estudio

Tras las palabras del Señor de que se iría, hallo que en el corazón de sus discípulos había una gran tristeza; ellos no querían perder a su Señor y Maestro. Al ver Jesús esa tristeza, les exhortó a que no permitieran que sus corazones se llenaran de angustia y tristeza, ya que si confiaban verdaderamente en Dios, debían creer también en él, pero esto era algo que en ese momento era difícil de aceptar.

Jesús iría a preparar un lugar en su casa, pero, ¿era esto necesario? Por supuesto que lo era, solo así vendría a llevarnos para que pudiéramos estar con Él por siempre.

Le aseguró a sus discípulos que ellos sabían el camino. Al oír esto, Tomás manifestó que no era verdad, que ellos no sabían a dónde iba; ¿cómo sabrían cuál camino tomar para llegar a donde él estaría? Tomás pensaba que Jesús iría a alguna ciudad, pero no sabía a cuál de todas, y sin saber ese dato, ellos no podrían alcanzarle.

Al escucharlo, Jesús le aclara que no es una ciudad terrenal sino una ciudad celestial y que el camino para llegar allí era a través de Jesús; solo Él era ese camino, por esa razón ellos debían seguirle, obedecerle, creer en él. No eran los caminos que conducían a los pueblos los que les llevarían a la ciudad celestial donde se hallaría Jesús, y no solo era ese camino, sino también era la verdad, ya que al quedarse en la tierra y no seguirle, podrían fácilmente ser engañados por otros.

Conocer a Jesús era y es conocer al Padre, pero esto no lo entendían los discípulos. Ellos querían ver al Padre y pedían a Jesús que por un momento les permitiera verle. Ante esta petición, que expresaba duda, Jesús les asegura que quien le ha visto a él ha visto al Padre porque él y el Padre son uno solo. Además, las palabras que Jesús hablaba no las hablaba por su propia cuenta, sino que el Padre que miraba en él le indicaba qué decir. ¿Qué les pedía Jesús entonces? Que creyeran en el Padre al menos por las obras que habían visto realizar.

Los discípulos habían tenido relación con Dios Padre a través de la ley de Moisés, pero al venir el Hijo, ellos veían solo al Hijo, pero ignoraban que el Padre estuviese en el Hijo; por eso pedían que Jesús les permitiera ver por un momento al Padre.

Las obras que Jesús realizaba eran el resultado de estar en unidad con el Padre; por ello, les refería que las obras que sus discípulos harían serían mayores, porque serían el resultado de estar el Padre y el Hijo en cada uno de ellos. Esas obras no serían realizadas por ellos, sino que el Padre y el Hijo que moraría en ellos les daban el poder para realizar todas las obras que debían realizar.

Ahora ellos tendrían la oportunidad de pedir cualquier cosa al Padre en nombre del Hijo para que la recibieran; de esa manera, el Padre sería glorificado a través del Hijo.

Jesús se comprometió a que él haría cualquier cosa que pidieran sus discípulos al Padre en su nombre.

Aunque Jesús era muy claro con sus palabras, para los discípulos no era fácil entenderle. Posiblemente a nosotros hoy día nos suceda lo mismo; habrá muchas cosas que Jesús nos enseña que para nosotros no sean tan sencillas de comprender, pero estoy segura de que aún así, Jesús se esforzará lo suficiente para que nosotros comprendamos, ya que al hacerlo será más fácil creerle y obedecerlo.

Reflexión

Cuántos momentos hemos afrontado en los que hemos permitido que la tristeza, la angustia y el dolor invadan nuestro corazón, y estos sentimientos provocan incredulidad. El enemigo es experto en entrar sin permiso a nuestra vida a través de estas brechas, es por eso que cuando pasamos por situaciones difíciles mira nuestra actitud y, a través de lo que ve, actúa sin demora.

Se puede decir que las dificultades son plataformas de vulnerabilidad que Satanás querrá usar para hacernos daño, puesto que si logra cautivar nuestros pensamientos con los dardos de fuego que lanza, podrá manipularlos sin que nos demos cuenta fácilmente.

Jesús era y es la única verdad, no existe, ni existirá otra verdad que pueda conducirnos seguros al Padre, porque Él es aquel camino. Hoy día, muchas personas quieren estar donde está Jesús, quieren ir con Él, pero no le siguen, y al no seguirle son conducidos por extraños que les engañan, haciéndoles creer que para llegar al cielo hay otros caminos; pero Jesús dejó claro que Él es el único camino, de manera que pretender entrar al cielo por otra persona es ser engañado o engañarse a sí mismos.

Jesús también dijo que Él era y es la vida. Al entrar a ese lugar, aquella vida eterna que se encuentra en Jesús también trasciende a nosotros, y en aquel lugar que es el hogar eterno, la casa del Padre, podremos disfrutar de esa vida que es eterna al estar con Jesús.

Llamado a la acción

Que tal si dejamos de preguntarnos ¿por qué me sucede esto? y empezamos a entender que las cosas realmente suceden para nuestro bien, mucho de los discípulos en medio de sus palabras escondían en sentimiento de negación a lo que venía, ellos no querían que las cosas sucedieran, aún Jesús, tuvo que sacrificar su voluntad para poder llegar a cumplir la del Padre, por ello en el huerto del Getsemaní manifestó «si es posible pasa de mi esta copa», aún Él nos demostró que es posible sentir que lo que viene o vivimos es más grande que nosotros, Él no pensó en porque tenía que ir a la cruz, sino que fue a ella para salvarnos, esa fue su motivación, nosotros no podemos ser ajenos a eso, lo mejor que podemos hacer para agradar a Dios es pensar de esta manera.

Oración

Padre, ayúdanos a crecer en obediencia y dependencia de Ti, que nuestra mente no necesite ser llenada de motivos para cumplir tu propósito, sino que cada día necesitemos hacerlo, para poder cambiar nuestra manera de proceder, dejar de lado la actuación como un humano más, para demostrar la imagen de Jesús en nuestras vidas. Ayúdanos a crecer en Ti, te lo pedimos en tu Santo nombre, Jesús. Amén.


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