Editado por: Manuel Monsalve
Basado en San Juan capitulo 16:17-33
Contenido
Texto de estudio
17 Algunos de sus discípulos comentaban entre sí:
San Juan 16: 17 – 33
«¿Qué quiere decir con eso de que “dentro de poco ya no me verán”, y “un poco después volverán a verme”, y “porque voy al Padre”?». 18 Luego insistían: «¿Qué quiere decir con eso de “dentro de poco”? No sabemos de qué habla».
19 Jesús se dio cuenta de que querían hacerle preguntas acerca de esto, entonces les dijo:
—¿Se están preguntando qué quise decir cuando dije: “Dentro de poco ya no me verán”, y “un poco después volverán a verme”? 20 Les aseguro que ustedes llorarán de dolor, mientras que el mundo se alegrará. Se pondrán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría. 21 La mujer que está por dar a luz siente dolores porque ha llegado su momento, pero en cuanto nace la criatura se olvida de su angustia por la alegría de haber traído al mundo un nuevo ser. 22 Lo mismo les pasa a ustedes; ahora están tristes, pero cuando vuelva a verlos se alegrarán y nadie les va a quitar esa alegría. 23 En aquel día ya no me pedirán nada. Les aseguro que mi Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre. 24 Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán para que su alegría sea completa.
25 »Les he dicho todo esto por medio de comparaciones, pero viene la hora en que ya no les hablaré así, sino que les hablaré claramente acerca del Padre. 26 En aquel día pedirán en mi nombre. Y no digo que voy a rogar por ustedes al Padre, 27 ya que el Padre mismo los ama porque me han amado y han creído que yo he venido de parte de Dios. 28 Salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo de nuevo el mundo y vuelvo al Padre.
29 —Ahora sí estás hablando directamente, sin vueltas ni rodeos —dijeron sus discípulos—. 30 Ya podemos ver que sabes todas las cosas; ni siquiera necesitas que nadie te haga preguntas. Por esto creemos que saliste de Dios.
31 —¿Ahora creen? —contestó Jesús—. 32 Miren que viene la hora, y ya es la hora, en que ustedes serán dispersados; cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo. 33 Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.
Estudio
Los discípulos se sentían confundidos al no comprender lo que Jesús les hablaba, debido en parte a su tristeza por su partida. Al notarlo, el Señor quiso aclararles sus dudas; ¡qué bendición hermosa cuando el Señor es quien aclara nuestras dudas! No debemos sentir temor de preguntarle aquellas cosas que no entendemos, por insignificantes que parezcan a nuestros ojos, siempre debemos aclararlas.
Jesús les enseñó que, mientras ellos estarían desconsolados, el mundo estaría de fiesta, y efectivamente así fue. Para el mundo, quitar a Jesús fue motivo de gozo, pero de un dolor intenso para sus discípulos. Sin embargo, esa tristeza se transformaría en una alegría eterna cuando resucitara de entre los muertos.
Los momentos de dificultad nos sacan lágrimas en abundancia y, seguramente, en esos momentos no comprendemos lo que Dios está haciendo porque ese dolor nos ciega. Pero luego, ese dolor se transforma en gozo. Cuando podemos ver por qué fue necesario pasar por ese desierto, comprendemos entonces la razón por la cual fue necesaria esa situación y, al igual que a los discípulos, nadie podrá quitarnos ese gozo. Jesús ejemplificó o ilustró estas palabras asociándolas con el nacimiento de un nuevo ser, el gozo que produce su venida y el sufrimiento de la madre para dar a luz.

Ahora tendrían la oportunidad de pedir al Padre y Él les daría lo que pidieran, refiriéndose de esta manera al Espíritu Santo, a quien el Padre enviaría.
Hasta ese momento, el Señor había usado comparaciones para hacerse entender, pero luego podrían comprender claramente todo acerca del Padre.
Llegaba el momento en que pedirían y no sería necesario que el Señor interviniera a favor de ellos, sino que el Padre les amaría por haber creído en su Hijo amado. Ahora sí entendían las palabras del Señor y manifestaban que creían en Jesús, y que había venido de parte de Dios al mundo.
Pero Jesús hizo una pregunta: ¿Ahora creen?
Porque ya venía el momento y ellos serían dispersados dejando solo al Señor; cada uno se iría a su casa.
Reflexión
En muchas ocasiones no comprendemos la forma de actuar del Señor en nuestra vida, y es que nos gusta tener claro todo, pero hay cosas que Él hace que en el momento no comprendemos. Luego, que pasa el tiempo, podemos ver claramente; es ahí donde entendemos que fue de bendición y que era algo necesario.
Al igual que los discípulos, pasamos por situaciones donde aquellos que dicen creer en nosotros nos dejan solos. Todo eso también es necesario y fortalece nuestro carácter, aumenta nuestro nivel de fe, porque en esa soledad nos damos cuenta de que Jesús está con nosotros y que es Él mismo quien nos fortalece. Entonces comprendemos como dice la escritura: Aunque padre y madre me dejaran, con todo Jehová me recogerá. Jesús jamás nos abandona, siempre estará con nosotros.
El propósito del Señor al decirles todas estas cosas era para que tuvieran paz cuando enfrentaran la adversidad, pero que así como el Señor había vencido al mundo, nosotros sus hijos también lo haríamos y lo hacemos a través de su Santo y glorioso Espíritu.
Llamado a la acción
Hoy en día, somos testigos de cómo el pensamiento cristiano, que se encuentra alineado con los criterios bíblicos, es despreciado y menospreciado. Es normal que se suela pensar que el hecho de creer que Dios solo creó hombre y mujer como géneros es algo que va en contravención con la mentalidad de este mundo, lo cual nos hace enemigos del mundo. Este tipo de situaciones son constantes en nuestra manera de pensar como iglesia.
Este es solo un ejemplo, pues en realidad existen tantas y tan variadas formas en cómo experimentar este tipo de situaciones, que realmente es bastante complejo enmarcarlas todas. La intención es hacerlo un poco más claro. Para agregar, Jesús nos enseñó a amar a nuestro prójimo; realmente fue el segundo de los mandamientos que Él indicó, y que no solo promulgó, sino que fue parte de su ADN. Por lo tanto, es algo que debe hacer parte del nuestro si somos hijos de Dios.
Esto quiere decir que, aun cuando nuestros semejantes estén equivocados, no conozcan la verdad, o su forma de actuar vaya en contravía de nuestra manera de pensar, es nuestro deber amarles, puesto que Jesús murió por ellos también, al igual que nosotros antes de encontrarnos con su gracia. Simplemente caminan bajo los preceptos de este mundo. Si bien Dios no acepta variaciones en su creación en cuanto a géneros, Él ama al pecador, no a su pecado, y seguramente, aunque todos nosotros pensemos diferente, si aquella persona lo busca, encontrará misericordia.
Oración
Padre, ayúdanos a caminar en tu propósito, ayúdanos a conocerte verdaderamente, a través de la persona del Espíritu Santo, que pueda ser testigo de tu poder. Yo quiero realmente conocerte, amado Dios, permíteme acercarme a ti, para entregarte mi vida y mi corazón, solo eso deseo, que tu victoria brille sobre mí y me ayude en cada situación de la vida. Deseo caminar contigo, amado Dios, gracias por tu amor. En el nombre de Jesús, Amén.
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