Devocional diario: Arresto de Jesús.

por

in

Editado por: Manuel Monsalve

7–10 minutos

Basado en San Juan Capítulo 18:1-11

Contenido

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración

Texto de estudio

1 Cuando Jesús terminó de orar, salió con sus discípulos y cruzó el arroyo de Cedrón. Al otro lado había un huerto en el que entró con sus discípulos.

2 También Judas, el que lo traicionaba, conocía aquel lugar porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos. 3 Así que Judas llegó al huerto, a la cabeza de un destacamento de soldados y guardias de los jefes de los sacerdotes y de los fariseos. Llevaban antorchas, lámparas y armas.

4 Jesús, que sabía todo lo que iba a suceder, les salió al encuentro.

—¿A quién buscan? —preguntó.

5 —A Jesús de Nazaret —contestaron.

Jesús dijo:

—Yo soy.

Judas, el traidor, también estaba con ellos. 6 Cuando Jesús dijo: “Yo soy”, dieron un paso atrás y se desplomaron.

7 —¿A quién buscan? —volvió a preguntar Jesús.

—A Jesús de Nazaret —repitieron.

8 Jesús contestó:

—Ya dije que yo soy. Si es a mí a quien buscan, dejen que estos se vayan.

9 Esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho: «De los que me diste ninguno se perdió».

10 Simón Pedro, que tenía una espada, la desenfundó e hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. (El siervo se llamaba Malco).

11 —¡Vuelve esa espada a su funda! —ordenó Jesús a Pedro—. ¿Acaso no he de beber el trago amargo que el Padre me da a beber?

San Juan 18: 1 – 11

Estudio

Luego de orar, Jesús se dirigió con sus discípulos al huerto de Getsemaní ubicado en el monte de los Olivos, había estado tantas veces en aquel lugar, había recibido tanta fortaleza y mandamientos de su Padre, para llevar con éxito su labor.

Judas conocía perfectamente este lugar, pues había estado con Jesús y los demás discípulos, sabía que era frecuentado por el maestro por lo tanto se dirigió allí para entregar al Señor, ya había acordado una señal que usaría para verificar a sus verdugos quien era aquel maestro que estaban buscando.

El Señor sabía todo lo que acontecería, fue allí digamos que a esperar ese momento, a partir de ese momento empezó su crucifixión.

¿A quién buscan? —preguntó.

5 —A Jesús de Nazaret —contestaron.

Jesús dijo:

—Yo soy.

Habían llegado a este huerto dirigidos por Judas, le habían visto tantas veces, le habían podido haber capturado en otros momentos, pero no lo habían hecho no porque no hubieran querido, simplemente no había llegado el momento, pero ahora era su momento anhelado.

Al escuchar de boca de Jesús la frase «Yo Soy» cayeron al piso, aquellos hombres quisieron atrapar a Jesús por sorpresa pero los sorprendidos fueron ellos, y al escuchar la frase «Yo Soy» se desplomaron, los judíos sabían que esta frase es el nombre con el cual se identifica Dios, no era cualquier frase, y no era cualquier persona la que la estaba usando para identificarse ante sus verdugos. El Todopoderoso estaba allí dispuesto para llevar a cabo su labor.

Intervino para que sus discípulos, pudieran irse, y así dar cumplimiento a la palabra: «Ninguno d ellos se perdió» excepto el que había nacido para esa misión. De ahí la importancia de Judas en este ministerio, sin Judas no habría crucifixión y tampoco salvación.

Simón Pedro, que tenía una espada, la desenfundó e hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. (El siervo se llamaba Malco).

Jesús respondió: ¡Vuelve esa espada a su funda! — ¿Acaso no he de beber el trago amargo que el Padre me da a beber?

No era la forma de reaccionar, aunque pareciera correcta para Pedro, según Pedro estaba defendiendo al Señor, estaba impidiendo que se lo llevarán, parecía que era bueno su reaccionar, pero Jesús no lo vio de esa manera, por el contrario le exhortó, y le ordenó volver la espada a su lugar.

Jesús tenía perfectamente claro a que había venido, cuál era el propósito de todo lo que estaba sucediendo, y no sería la violencia de Pedro, en su arrebato humano, aquello que impediría, lo que el Padre en su sola potestad había ordenado.

Reflexión

Una vida disciplinada de Oración nos ayuda a me tener firmes ante las pruebas, Jesús supo de antemano todo lo que tendría que vivir, creo que eso es más difícil para una persona, nosotros nos angustiamos cuando están sucediendo o cuando ya han sucedido, pero hay cosas que vivimos que nos toman por sorpresa. Seguramente si lleváramos una vida más íntima con el Padre, podríamos ser advertidos sobre ciertos acontecimientos y al igual que el Señor nada nos tomaría sorpresivamente, así por ejemplo como el caso de Abraham, el fue advertido por Dios sobre la destrucción de Sodoma y Gomorra, por ello Abraham respondió intercediendo a favor de los justos que pudieran hallarse dentro de esa ciudad. Esto nos muestra que cuando logramos tener más que un encuentro ocasional con el Señor , y por el contrario nuestra búsqueda de su presencia es constante y de calidad, el Señor nos advierte sobre lo que puede ocurrir para que no nos tomen por sorpresa, tal como lo haría un buen amigo y un buen Padre.

Todo obra para bien, dice la palabra, existen momentos y personas como Judas, las cuales en su momento juzgamos severamente por sus actos, y no es para menos, pero al igual que Judas ésos actos conllevan a propósitos que nosotros en el momento no comprendemos, esos «Judas» son instrumentos que Dios usa para traer bendición a nuestras vidas, ¿cuántas vidas luego de una traición, vienen al Señor? Esa traición fue el hilo que en su misericordia Dios usó para qué esa persona se acercara a Dios y le conociera verdaderamente. No fue el caso de Jesús precisamente, pero si fuimos nosotros quienes recibimos esa bendición.

11 —¡Vuelve esa espada a su funda! —ordenó Jesús a Pedro.

Simón Pedro refleja nuestra actitud frente a muchas circunstancias que queremos evitar o resolver en nuestra fuerzas humanas, Simón quiso enfrentar la situación con violencia haciendo uso de su mano y su espada, siendo discípulo de Jesús, y es que en ocasiones somos tan parecidos a Pedro, frente a los momentos difíciles tendemos a responder de la forma más humana y equivocada, aún siendo siervos o hijos de Dios, ¿por qué? seguramente al igual que Pedro no nos hemos despojado de la espada que traemos del mundo, y con la cual nos hemos defendido durante mucho tiempo.

Pedro había estado alrededor de tres años caminando con Jesús y viendo todo lo que hacía, incluso había ido con los demás discípulos siendo enviado por Jesús, había visto los demonios sujetarse en su nombre, pero en ese momento salió lo humano, y reaccionó tan equivocadamente como Judas, haciendo daño a uno de los soldados.

¿Cómo respondió Jesús ante aquella agresión física del soldado?

Restaurando su oreja, de esa manera quiere el Señor que respondamos frente a nuestros agresores. Para muchos de nosotros, esto es absurdo, pero si queremos verdaderamente actuar de forma correcta y agradable para Dios, es eso precisamente lo que Dios nos pide. Él dice: Vence con el bien el mal, no seas vencido por lo malo; pero para poder actuar de esa manera, se necesita estar lleno del Espíritu Santo. De otra forma, es imposible; solo una persona llena del Espíritu Santo podrá adorar a Dios y responder adecuadamente frente a las injusticias de la vida.

Tiempo después, Pedro pudo entender esto, luego de que fue lleno del Espíritu Santo; solo hasta ese momento pudo actuar como su Señor. Por ello, es tan necesario que seamos llenos del Espíritu de Dios. Cuando nuestra débil naturaleza muere y nuestro espíritu es vivificado por el poder de su Santo Espíritu, es cuando comprendemos el gran amor de Dios y podemos reflejar, a través de nuestros actos, que verdaderamente somos hijos de Dios

Llamado a la acción

Mía es la venganza; yo daré el pago, dice el Señor. Pero esto nos cuesta: dejar que Dios castigue a quien nos ha agredido nos cuesta; por el contrario, queremos hacerlo en nuestro tiempo y a nuestra forma, olvidando que el mal que yo hago también tendrá una consecuencia, así como el daño que me han ocasionado traerá consecuencias a quien lo ha provocado.

Es necesario que aprendamos a confiar verdaderamente en Dios; muchos de nosotros creemos que realmente tenemos confianza en Dios, pero la verdad es que mantenemos un plan B por si de pronto las cosas no salen como espero, y no está mal ser precavidos. La Biblia nos enseña que el avisado ve el peligro y lo evita; no obstante, en muchas formas nuestra alternativa solamente se trata de la no confianza en Dios. Por ello, esta espada se encontraba en aquel lugar; no solo fue la reacción de Pedro repentina, sino la manifestación inequívoca de que su confianza estaba puesta en sus fuerzas.

Oración

Amado Dios, tú sabes que dejo absolutamente toda mi vida en tus manos, mi confianza está puesta en ti, en los días buenos y en aquellos en los cuales un nuevo reto no solo se asoma por la ventana, sino que entra y se sienta en la sala. Estoy dispuesto a todo si vas conmigo; es por ello que te ruego en esta mañana que me ayudes a confiar en ti, a no desfallecer, pues tú me conoces mejor que yo mismo y conoces mis conductas y pensamientos. Ayúdame a descansar en ti y en tu palabra. Amén.


Descubre más desde Manuel Monsalve

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Deja un comentario