Editado por: Manuel Monsalve
Basado en San Juan capítulo 18: 12 – 27
Contenido
Texto de estudio
12 Entonces la corte romana, el comandante y los alguaciles de los judíos prendieron a Jesús y le ataron, 13 y le llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote ese año. 14 Y Caifás era el que había aconsejado a los judíos que convenía que un hombre muriera por el pueblo.
San Juan 18: 12 – 27
15 Y Simón Pedro seguía a Jesús, y también otro discípulo. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús al patio del sumo sacerdote, 16 pero Pedro estaba fuera, a la puerta. Así que el otro discípulo, que era conocido del sumo sacerdote, salió y habló a la portera, e hizo entrar a Pedro. 17 Entonces la criada que cuidaba la puerta dijo a Pedro: ¿No eres tú también uno de los discípulos de este hombre? Y él dijo: No lo soy. 18 Y los siervos y los alguaciles estaban de pie calentándose junto a unas brasas que habían encendido porque hacía frío; y Pedro estaba también con ellos de pie y calentándose.
19 Entonces el sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de sus enseñanzas. 20 Jesús le respondió: Yo he hablado al mundo abiertamente; siempre enseñé en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en secreto. 21 ¿Por qué me preguntas a mí? Pregúntales a los que han oído lo que hablé; he aquí, estos saben lo que he dicho. 22 Cuando dijo esto, uno de los alguaciles que estaba cerca, dio una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote? 23 Jesús le respondió: Si he hablado mal, da testimonio de lo que he hablado mal; pero si hablé bien, ¿por qué me pegas? 24 Anás entonces le envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.
25 Simón Pedro estaba de pie, calentándose; entonces le dijeron: ¿No eres tú también uno de sus discípulos? Él lo negó y dijo: No lo soy. 26 Uno de los siervos del sumo sacerdote, que era pariente de aquel a quien Pedro le había cortado la oreja, dijo: ¿No te vi yo en el huerto con Él? 27 Y Pedro lo negó otra vez, y al instante cantó un gallo.
Estudio
Luego de ser arrestado en el Huerto de los Olivos, Jesús fue llevado a la casa de Ananías, suegro de Caifás, para comprobar que efectivamente había sido arrestado, la alegría de estos líderes Judíos debió ser inmensa, por fin habían arrestado a este hombre que tanto daño le estaba causando a la iglesia, que en su opinión blasfemaba contra Dios llamándose a su mismo Hijo de Dios, y a quien las multitudes seguían a todas partes para escuchar sus enseñanzas, según ellos por su causa muchos habían abandonado la ley por seguirle a él, Las razones para arrestarle eran muchas, el daño producido a la Ley de Dios y a la iglesia, había sido muy grande, por tal motivo lo mejor, en su opinión, era hacerlo morir.
Entendemos por la palabra, que cada uno de estos actos fue señalado desde la eternidad, todo con el propósito de redimir una humanidad que no tenía esperanza de salvación y liberación.
Allí siguiéndole de Lejos iba Pedro y otro de los discípulos, quien tenía buena referencia del encargado de la puerta y procedió a votar para que Pedro entrara.
Momentos más tarde Pedro es reconocido por una criada que le confirma que el es uno de los seguidores de Jesús, al escuchar esto Pedro se sintió descubierto, el no quería que lo relacionaran con Jesús, quería seguir sus pasos, y si le arrestaban ya no podría saber cómo ayudar a su Señor, Pedro no comprendía porque Jesús tenía que irse, porque hablaba de morir, y se esforzó lo suficiente por interceder en favor de Jesús, sin darse cuenta que con sus acciones solo se estaban oponiendo a la voluntad de Dios.

Al igual que Pedro, quisiéramos evitar pasar por toda clase de sufrimientos, es nuestro proceder, no nos parece justo pasar por esos desiertos. Pedro negó sin vacilar tal afirmación, lo menos que quería era ser descubierto.
Jesús fue interrogado acerca de sus discípulos y sus enseñanzas, más Jesús responde que si quiere saber algo, sería mejor que le preguntara a los que habían visto sus milagros y escuchado sus enseñanzas, dejando en claro de esta manera, que es la misma palabra y los que nos escuchan, quienes pueden testificar cuál ha sido nuestro proceder.
La respuesta del Señor provocó la ira del oficial quien le golpeó, sus palabras habían Sido una grosería contra el ministro del Templo, sin darse cuenta que había golpeado al Señor del Templo que eran muy Superior al ministro.
Pedro por su parte fue reconocido por otro de los que estaba allí calentándose al fuego, quien le preguntó: ¿No eres tu también uno de sus discípulos? !Por supuesto que no! Pedro quería seguir de cerca a Jesús por esa razón no reflexionaba sobre sus respuestas, en su opinión estaba haciendo lo correcto, cuántas cosas hacemos incorrectas que en nuestra opinión están bien, y es lo que se debe hacer.
Este fue el caso de Pedro, por lo tanto de manera indiscriminada mintió, más tarde uno de los sacerdotes también le preguntó si él era uno de los discípulos de Jesús, respondiendo Pedro dijo: No lo soy, ya había mentido y omitido la verdad, una mentira más no era problema, pero al escuchar el canto del gallo recordó las palabras de su Señor: antes que cante el gallo me habrás negado tres veces.

Ese canto trajo a su mente, las palabras de Jesús, de cómo le negaría, a pesar de estar dispuesto a dar su vida por Jesús, esa es nuestra débil naturaleza humana, no podemos pretender ser fuertes solo por nuestras palabras, porque sería tanto como no necesitar del Santo Espíritu en nuestra vid.
Para Pedro fue terrible reconocer que Jesús le había advertido de su negación, su arrepentimiento verdadero llegó tras este acto, lloró inconsolablemente, reconoció que con su espíritu que quería obedecer, pero su naturaleza era más fuerte, sus deseos de protegerse a sí mismo le condujeron hacia negar a su Señor, es era algo que quisiera no haber hecho.
Reflexión
Hay muchas cosas que hacemos sin que quisiéramos hacerlas, y esto sucede porque batallamos con dos leyes en nuestra vida, una la obedecer a Dios lo cual anhelamos con todas nuestras fuerzas, pero la otra es la ley del pecado a la que estamos sujetos en nuestro cuerpo, Pablo el Apóstol lo expresó cuando dijo: el bien que quiero hacer, no hago, y el mal que no quiero hacer ese es el que hago, miserable de mi; ¿quien me librara de este cuerpo de pecado? Esta palabra expresa que, aunque queramos nunca ofender a Dios, sin darnos cuenta lo hacemos.
Pablo dijo: él que esté fuerte, mire que no caiga; Pedro se creía fuerte en su opinión y de hecho lo era, pero esa fuerza que poseía no era suficiente para vencer al enemigo interior.
Por esta razón nos aconseja: vigilen y oren para que no entren en tentación, el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Pedro camina con Jesús pero no estaba lleno aún del Espíritu Santo quien es el que nos da poder para vencer las tentaciones de nuestra vida.
Muchos de nosotros luchamos en nuestras fuerzas contra nuestra propia naturaleza, aquella que nos ha permitido subsistir en un mundo cambiante, aquellas que han llevado al ser humano como especie, a imitar los comportamientos del entorno para poder hacer parte del grupo social y como sociedad sobrevivir.
Esa es nuestra naturaleza, aquella que solo nos aleja de Dios, por otro lado, encontramos aquel regalo que Jesús prometió, la parte más cercana de Dios, al Espíritu Santo, quien esta dispuesto a ayudarnos en cualquier situación, no podemos pretender que en nuestras fuerzas vamos a lograr superar las luchas internas y externas que experimentamos diariamente, en realidad todas ellas fueron la consecuencia del pecado, y como tal habita dentro de nosotros, a menos, claro está, que nos acerquemos a aquel que puede ayudarnos a cambiar nuestro instinto, para aprender una nueva forma, la dependencia directa de Dios.
Llamado a la acción
Claro está, alejados de Dios, nada podemos hacer, lo indica la palabra, y también lo hemos visto y experimentado en nuestra vida, necesitamos aprender a depender de Él, por tal motivo esa debe ser nuestra prioridad en este nuevo día, para ello es de gran ayuda empezar a identificar aquellos aspecto de nuestra vida que requieren atención, además de aquellos en los cuales estamos «fuertes» o «seguros» pues ambos, son elementos muy importantes, y necesitamos la ayuda maravillosa del Espíritu Santo, ahora solo basta acercarnos a Él, para pedirle que nos fortalezca diariamente.
Oración
Amado Padre, hoy quiero agradecerte por tu amor para conmigo, no solo has puesto tu mirada en mi, sino que me permites disfrutar de tus misericordias, las cuales renuevas diariamente, tan solo para que pueda disfrutar de todo aquello cuanto has creado para mi, Dios, realmente tengo el deseo en mi corazón de depender de ti, pero Padre, no sé como hacerlo, por favor, habla a mi corazón, permíteme entender la manera en como puedo mejorar este aspecto en mi vida, pues verdaderamente quiero servirte cada día, gracias Jesús. Amén.
Avisos
Queremos invitarlos a que se unan con nosotros a un reto, estamos desarrollando un proceso experimental, con el fin de establecer un proceso para la adquisición de la costumbre de la lectura bíblica y la dedicación de un tiempo para Dios, para ello, estaremos publicando los devocionales de manera continua durante 30 días, la idea principal es que nos acompañen todos los días, y por supuesto, que dejen sus retroalimentaciones, ya sea como comentario, o de manera personal. gracias a todos por su apoyo en este proyecto.
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