Editado por: Manuel Monsalve
Basado en San Juan capitulo 19: 1-16
Contenido
Texto de estudio
1 Pilato tomó entonces a Jesús y mandó que lo azotaran. 2 Los soldados, que habían trenzado una corona de espinas, se la pusieron a Jesús en la cabeza y lo vistieron con un manto color púrpura.
San Juan 19: 1 – 16
3 —¡Viva el rey de los judíos! —gritaban, mientras se acercaban para abofetearle.
4 Pilato volvió a salir.
—Aquí lo tienen —dijo a los judíos—. Lo he traído para que sepan que no lo encuentro culpable de nada.
5 Cuando salió Jesús, llevaba puestos la corona de espinas y el manto color púrpura.
—¡Aquí tienen al hombre! —les dijo Pilato.
6 Tan pronto como lo vieron, los jefes de los sacerdotes y los guardias gritaron a voz en cuello:
—¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!
—Pues llévenselo y crucifíquenlo ustedes —respondió Pilato—. Por mi parte, no lo encuentro culpable de nada.
7 —Nosotros tenemos una Ley y según esa Ley debe morir, porque se ha hecho pasar por Hijo de Dios —insistieron los judíos.
8 Al oír esto, Pilato se atemorizó aún más, 9 así que entró de nuevo en el palacio y preguntó a Jesús:
—¿De dónde eres tú?
Pero Jesús no contestó nada.
10 —¿Te niegas a hablarme? —dijo Pilato—. ¿No te das cuenta de que tengo poder para ponerte en libertad o para mandar que te crucifiquen?
11 —No tendrías ningún poder sobre mí si no se te hubiera dado de arriba —contestó Jesús—. Por eso el que me puso en tus manos es culpable de un pecado más grande.
12 Desde entonces, Pilato procuraba poner en libertad a Jesús, pero los judíos gritaban desaforadamente:
—Si dejas en libertad a este hombre, no eres amigo del césar. Cualquiera que pretende ser rey se hace su enemigo.
13 Al oír esto, Pilato llevó a Jesús hacia fuera y se sentó en el tribunal, en un lugar al que llamaban el Empedrado, que en hebreo se dice «Gabatá». 14 Era el día de la preparación para la Pascua, cerca del mediodía.
—Aquí tienen a su rey —dijo Pilato a los judíos.
15 —¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícalo! —vociferaron.
—¿Acaso voy a crucificar a su rey? —respondió Pilato.
—No tenemos más rey que el césar —contestaron los jefes de los sacerdotes.
16 Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran y los soldados se lo llevaron.
Reflexión.
Allí estaba Jesús dispuesto a llevar a cabo su gran misión, esa obra perfecta que liberaría a la humanidad de la condenación eterna; había sido puesto en manos de hombres sin misericordia que cumplirían con satisfacción el enorme deseo de llevarlo a la cruz.
En el huerto del Edén a Adán se le había concedido autoridad para señorear sobre la creación, esa autoridad le había Sido quitada, aquella corona de autoridad que había sido puesta por el Padre Celestial la había perdido tras su desobediencia y ahora quien se enseñoreaba de la humanidad era aquel enemigo «Satanás» para recuperar esa autoridad fue necesario una corona de espinas, y que de su cabeza brotará sangre 🩸 en el huerto.
Adán tenía el privilegio de disfrutar de una salud completa, su cuerpo era Totalmente sano sin ningún tipo de dolor, tras su desobediencia y había adquirido enfermedades y dolores, para recuperar esa salud total y perfecta fueron necesarios 39 latigazos en la espalda de Jesús, hasta dejar su espalda totalmente desfigurada.
En el huerto, Adán recibió bendición para toda la obra que realizaría con sus manos, esa bendición se perdió con su desobediencia, recuperar esa bendición le costó a Jesús que sus manos fueran traspasadas por clavos y que sus manos sangraran.

Adán había recibido en el huerto direccionamiento, sus pasos eran seguros, siempre iban en obediencia a la voluntad de Dios, pero tras su desobediencia esos pasos se hicieron inciertos, indecisos, y caminaron en oposición a la voluntad de Dios, así que recuperar ese direccionamiento le costó a Jesús que sus pies fueran traspasados por un clavo enorme y que sus sangre se derramará.
En el huerto, Adán recibió identidad de hijo de Dios, por ello su relación con el Padre era genuina, y a diario, tras su desobediencia perdió esa identidad de hijo, ahora se veía como esclavo, recuperar esa identidad le costó a Jesús que su barba fuera arrancada y su rostro fuera desfigurado, derramando su sangre bendita y santa, en el huerto.
Adán recibió protección de Dios, amor, cuidado, provisión, etc… Tras su desobediencia esto se perdió, para recuperar todas esas bendiciones fue necesario que una lanza traspasara su costado del cual broto sangre y agua, en el huerto Adán también había recibido seguridad, no conocía la angustia, ni el miedo, para recuperar esa confianza, seguridad, protección fue necesario que sus gotas de sudor derramadas en el huerto fueran como gotas de sangre que caían a la tierra.
Por la fe en Jesús recibimos hoy todas estas bendiciones que fueron recuperadas tras su sacrificio en esa cruz, esas bendiciones están disponibles para todos aquellos que se acercan a Dios con un corazón arrepentido, reconociendo su pecado y su debilidad, entendiendo que le necesitamos y que alejados de él, nada podemos hacer.
Llamado a la acción
Hoy, en un acto de fe, tomamos esa sangre preciosa de Jesús y, a través de ella, recuperamos todas las bendiciones que nos fueron quitadas como consecuencia del pecado de Adán y de nuestro pecado. Creemos que a partir de este día, todas las bendiciones que estuvieron retenidas vienen a nosotros, nos persiguen hasta alcanzarnos.
Hoy es un día para aceptar el sacrificio de Jesús en la cruz por amor hacia nosotros. El enemigo quiere, cada día, quitarnos aquellas bendiciones que Jesús nos dio con su muerte. Solo aquellos que conocemos la profundidad de su sacrificio, es nuestra tarea, día tras día, aceptar la libertad que nos dio, para honrarle y amarle con todo el corazón.
Oración
Señor Dios Todopoderoso, agradezco todo lo que has hecho por mi a través de tu amado hijo Jesús, hoy comprendo que el sacrificio de mi Señor fue necesario para que yo pudiera recuperar nuevamente las bendiciones con las cuales me creaste, me acerco a ti con un corazón arrepentido, pero también con la convicción de que te necesito en mi vida, hoy proclamo que tú sangre bendita está sobre mi vida, y que a través de esa sangre toda mi vida es transformada y las bendiciones recuperadas, a partir de este día, se va toda inseguridad, temor, duda, miedo, falta de identidad, desamor, mi autoridad es recuperada, todo lo que realizó con mis manos es de bendición, mis pies se conducen en el camino correcto, toda enfermedad y dolencia hasta hoy tuvo poder en mi cuerpo, a partir de este día y por medio de tu sangre me declaro sano, completamente sano, el dolor no tiene cabida en mi cuerpo, se van la ruina, la pobreza, la escasez, seré cabeza y no cola, prestaré y no sacaré prestado, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en tu casa Padre moraré por largos días, te lo pido en el nombre poderoso de Jesús. Amén.
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