Devocional diario: ¡Jesús ha resucitado!

por

in

Editado por: Manuel Monsalve

5–7 minutos

Basado en San Juan capitulo 20:11-18

Contenido

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración

Texto de estudio

11 María se encontraba llorando fuera de la tumba y, mientras lloraba, se agachó y miró adentro. 12 Vio a dos ángeles vestidos con vestiduras blancas, uno sentado a la cabecera y el otro a los pies, en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús.

13 —Apreciada mujer, ¿por qué lloras?—le preguntaron los ángeles.

—Porque se han llevado a mi Señor—contestó ella—, y no sé dónde lo han puesto.

14 Dio la vuelta para irse y vio a alguien que estaba de pie allí. Era Jesús, pero ella no lo reconoció.

15 —Apreciada mujer, ¿por qué lloras?—le preguntó Jesús—. ¿A quién buscas?

Ella pensó que era el jardinero y le dijo:

—Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo puso, y yo iré a buscarlo.

16 —¡María!—dijo Jesús.

Ella giró hacia él y exclamó:

—¡Raboní! (que en hebreo significa “Maestro”).

17 —No te aferres a mí —le dijo Jesús—, porque todavía no he subido al Padre; pero ve a buscar a mis hermanos y diles: “Voy a subir a mi Padre y al Padre de ustedes, a mi Dios y al Dios de ustedes”.

18 María Magdalena encontró a los discípulos y les dijo: «¡He visto al Señor!». Y les dio el mensaje de Jesús.

San Juan 20: 11 – 18

Estudio

Los discípulos se habían regresado a su caso pero María no, ella se encontraba afuera llorando, su tristeza era muy grande, no sabía quién se había llevado al Señor, no solo era la tristeza por su muerte, sino ahora por no saber quién se había llevado su cuerpo, ni en dónde le habían puesto, al volver a mirar nuevamente dentro de la tumba, miró dos ángeles, cada uno a un lado de dónde había estado el cuerpo de Jesús,

Estos le preguntaron por qué lloraba, La pregunta de los ángeles podría sonar un tanto ilógica, pero entendemos que ellos no son seres con sentimientos, de manera que no entendían las lágrimas de esta mujer, por otra parte tampoco podían entender por qué lloraba en la tumba de Jesús, si Jesús estaba vivo, María contestó que su tristeza era porque se habían llevado a su Señor y no sabía dónde lo habían dejado.

Al dar la vuelta para irse, vio a otra persona que tampoco reconoció, el le pregunto: Apreciada mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? También estás preguntas pueden sonar ilógicas pero en verdad eran la forma de romper el hielo y buscar así un corto diálogo; por otra parte, Jesús quería saber porque lloraba, si ellos sabían que Él tendría que morir, pero también que al tercer día resucitaría, ¿acaso lo habían olvidado? Lamentablemente !sí!, El dolor, la tristeza, el desconcierto, les había impedido recordar las palabras del Señor, dichas con anterioridad.

Y es que en medio del dolor, del afán y la tristeza podemos con facilidad olvidar las promesas de Dios, cuando nos centramos en ver los hechos, las promesas se desvanecen impidiendo así que nuestra mente pueda encontrarlas y meditar en ellas.

María creyó que este tercer hombre era el jardinero, así que le rogó que le dijera si el se lo había llevado, y donde lo había puesto, para ella ir a buscarlo.

Jesús respondió ¡María!, quien al oír su nombre, identificó que la voz era de Jesús, reconoció que este hombre era su Señor, a quien buscaba y por quién lloraba, no me imagino la felicidad tan grande que aquella mujer pudo haber sentido en ese instante, cómo era posible, cómo no lo había reconocido, se preguntaría ella, pero lo más emocionante, lo más hermoso, era que estaba vivo.

No sé cuántas cosas pudieron pasar por su mente y corazón en ese momento, quiso acercarse a su manto y no soltarlo, pero Jesús le dijo que tendría que ir donde sus hermanos los discípulos y decirles: Voy a subir a mi Padre, y al Padre de ustedes; a mi Dios, y al Dios de ustedes.

María corrió a buscarles, al encontrarles les dijo: !He visto al Señor! Y les dió su mensaje.

Reflexión

Ahora podemos comprender la bendición tan preciosa que tuvo aquella madrugada está mujer, que se arriesgo a ir a la tumba de su Señor, para estar con él, fue la primera en ver la piedra removida, fue la primera después que los dos discípulos regresarán a su casa, en ver los angeles, en hablar con ellos, y ahora era la primera en ver su Señor, también era la primera en llevar buenas nuevas de resurrección a sus hermanos.

Cuando tenemos esa disposición de madrugar a buscar la presencia del Señor, somos privilegiados en ser los primeros en recibir muchas bendiciones, Jesús recompensa a los que le buscan, pero aquellos que se despojan de su comodidad y aún de su duelo, de su descanso par a buscarle y hablar con él, pueden ser doblemente recompensados, el tiempo que dediquemos para escucharle jamás será perdido, recibirán  bendiciones que otros no alcanzarán, María estaba tan feliz, el hecho de haber visto a su Señor nuevamente vivo, de haber oído llamarla por su nombre era algo que no se podía describir, de repente aquel dolor aquella amargura habían desaparecido.

En aquel sepulcro había desgarrado su alma, había llorado tanto, su desconcierto era indescriptible, pero también en esa misma tumba había recuperado la felicidad, había vuelto su gran amor, el motivo de sus lágrimas estaba allí, vivo, ese gozo era algo que nadie le podía quitar. Dentro de esa tumba ocurrieron tantas cosas que ella no evidenció, pero que por su paciencia y su búsqueda, pudo ver el mayor de los milagros, paso a paso, aún fue  portadora de buenas noticias para los suyos.

Llamado a la acción

Es tiempo de buscar a Dios con la misma intensidad con la que María lo hizo, eso le trajo bendiciones a su vida, eso fue lo que le dió un lugar de privilegio, pues ninguno de los hombres que habían caminado con Jesús había podido experimentar el hablar con Jesús, porque todos estaban sumidos en su dolor, y tal vez es la condición de algunos, tal vez nos encontramos hundidos en nuestros sentimientos, de pronto no se llama dolor, sino que se llama enojo, o celos, orgullo o cualquier otro sentimiento, y empecemos a buscar verdaderamente el rostro de aquel que tiene la solución a todos nuestros problemas.

Oración

Amado Padre, gracias por todas las bendiciones que tienes preparadas para aquellos que te buscan con un corazón sincero, gracias porque tu palabra dice que nuevas son tus misericordias cada mañana, así como para María hubo una misericordia nueva aquella mañana, en la cual luego de haber estado allí en aquella tumba con tanta agonía, también tu misericordia la alcanzó aquella mañana, en tu presencia hay plenitud de gozo, y delicias a tu diestra, de la misma manera yo madrugare a buscarte y veré tu gloria como la vio María, lo creo Padre en el nombre de Jesús, amén 🙏.


Descubre más desde Manuel Monsalve

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Deja un comentario