Editado por: Manuel Monsalve
Basado en Hechos Capitulo 1:1-5
Contenido
Texto de estudio
1 Teófilo, en mi primer libro[a] te relaté todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar 2 hasta el día que fue llevado al cielo, después de haberles dado a sus apóstoles escogidos instrucciones adicionales por medio del Espíritu Santo. 3 Durante los cuarenta días después de que sufrió y murió, Cristo se apareció varias veces a los apóstoles y les demostró con muchas pruebas convincentes que él realmente estaba vivo. Y les habló del reino de Dios.
Hechos 1: 1 – 5
4 Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó: «No se vayan de Jerusalén hasta que el Padre les envíe el regalo que les prometió, tal como les dije antes. 5 Juan bautizaba con[b] agua, pero en unos cuantos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo».
Estudio
El Libro de los Hechos de los Apóstoles fue escrito por el médico y apóstol Lucas; este libro tuvo como propósito, al escribirse, evangelizar a un discípulo llamado Teófilo. Lucas quería que Teófilo conociera todo acerca de Jesús, por ello se esforzó en contextualizar paso a paso a su amigo y nuevo creyente para que de esa manera él pudiera creer y ver la gloria de Dios.
Nos ayuda a comprender la forma como hoy nosotros debemos evangelizar y discipular a un nuevo creyente, entendiendo así que el testimonio es fundamental para que el nuevo creyente también tenga la confianza de acercarse al Señor Jesús. En ese tiempo, Lucas lo hizo por medio de una carta escrita, pero hoy día podemos hacer uso de los múltiples medios de comunicación, siendo igualmente efectivos. En todo caso, si es posible, debemos hacerlo de forma personal; el contacto personal siempre será la mejor forma.
Su primera carta dirigida a Teófilo tenía bien especificados los sucesos acontecidos durante el ministerio de Jesús, luego la forma como había sido crucificado, sepultado y resucitado al tercer día; luego, cómo se había presentado a sus discípulos durante cuarenta días, dándoles pruebas convincentes de su resurrección. Finalmente, cómo había ascendido al cielo, pero antes de ese momento, la promesa que les había dado de que vendría el Espíritu Santo sobre ellos y la forma en que serían llenos de su poder para poder testificar en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.
Reflexión
Hoy día la manera de evangelizar ha variado un poco, de manera que muchas veces creemos que solo es invitar a una persona a que asista a la iglesia, y luego de ello se cree que es deber del pastor discipular al recién convertido. Pero aquí vemos a Lucas haciéndose cargo de ese trabajo. Podemos aprender entonces que es deber nuestro testificar todo acerca de Jesús. La forma como se ayuda al crecimiento espiritual de ese nuevo amigo y hermano dependerá en gran parte del trabajo realizado por parte nuestra.
Es nuestro deber proporcionarle la información necesaria de cómo y por qué Jesús es el Salvador del mundo, al igual que la obra maravillosa que realiza la persona del Espíritu Santo en cada uno de nosotros. Recordemos que en lo que requiere diligencia no debemos ser perezosos, porque el que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es contado por pecado.
Llamado a la acción
Durante nuestra vida, en muchas ocasiones tomamos el camino fácil, por ejemplo, uno de ellos es el de solo invitar a alguien a la iglesia, y aunque esta tarea tampoco es que sea la más sencilla, nos quedamos solo con esto. Discipular a alguien, acompañarlo y guiarlo en gran medida durante el camino no es un trabajo nada sencillo.
Pero nuestro ejemplo está en Jesús. Él nunca buscó hacer lo más básico, sino que a través de su vida nos enseñó que lo verdaderamente importante es hacer la voluntad del Padre. Solo de esa manera podremos ser diligentes con su propósito. Por lo tanto, no solo en el proceso de evangelización, sino en todo, procuremos dar el cien por ciento de nosotros, con el fin de agradarle verdaderamente.
Oración
Señor Jesús, gracias por enseñarnos a través de esta bella palabra la forma en que se debe discipular a un recién convertido. Perdóname si no lo he hecho de esa manera, perdóname si por mi descuido las personas que me has entregado se han perdido.
Por favor, ayúdame para que yo pueda realizar la labor que me has encomendado de forma excelente, guíame a través de su Santo Espíritu. Te lo pido en el nombre de Jesús.
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