Devocional diario: La Iglesia primitiva.

por

in

Editado por: Manuel Monsalve

4–6 minutos

Basado en Hechos Capítulo 2: 42 – 47

Contenido

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración
  6. Versículo destacado

Texto de estudio

42 Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración.

43 Un profundo temor reverente vino sobre todos ellos, y los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y maravillas. 44 Todos los creyentes se reunían en un mismo lugar y compartían todo lo que tenían. 45 Vendían sus propiedades y posesiones y compartían el dinero con aquellos en necesidad. 46 Adoraban juntos en el templo cada día, se reunían en casas para la Cena del Señor y compartían sus comidas con gran gozo y generosidad, 47 todo el tiempo alabando a Dios y disfrutando de la buena voluntad de toda la gente. Y cada día el Señor agregaba a esa comunidad cristiana los que iban siendo salvos.

Hechos 2: 42 – 47

Estudio

Tras aquella manifestación gloriosa del Poder del Espíritu de Dios, los discípulos se congregaban a diario en sus casas para compartir como una familia la palabra del Señor, orar y compartir la cena del Señor. Aprovechando así cada oportunidad para ser fortalecidos espiritualmente mediante la ministración de la palabra de Dios.

El Señor realizaba grandes maravillas, señales y prodigios a través de las manos de los discípulos, de manera que muchos de los que les oían y veían el poder glorioso del Señor obrando, creían en el Señor.

Aquella llenura gloriosa del Espíritu Santo forjó en los discípulos un temor reverente, de manera que la fraternidad cristiana se manifestaba a través de la unidad, debido a la forma en que ninguno consideraba sus propiedades como cosas de las cuales aferrarse, sino que voluntariamente vendían sus propiedades y el dinero lo ponían en las manos de los discípulos para que de esa manera ninguno tuviera necesidades.

Reflexión

Sus casas eran los lugares más seguros para reunirse y compartir el mensaje de salvación. Al igual que los alimentos, podemos ver que la iglesia del Señor comenzó en los hogares; por ello, hoy día es maravilloso ver que muchos hogares abren sus puertas para que desde allí se extienda el mensaje de salvación a aquellos que son sensibles a la voz del Espíritu Santo.

De esta manera, no solo el templo era lugar de reunión, sino también los hogares. Fue así como, día a día, el mismo Señor fue añadiendo a todos aquellos que abrían a ser salvos.

Parte del problema hoy día es que la iglesia ha salido de los hogares, lo cual ha conllevado a que se viva un evangelio de «momentos», pues tenemos la noción de que «vamos a ir a la iglesia»; es decir, la iglesia es un lugar para comportarse de cierta manera específica, modificando tal vez la conducta verdadera que guardamos diariamente.

Es una de las partes contraproducentes del hecho de tener un lugar para reunirnos. En los primeros tiempos de la iglesia, se vieron en que eran la Iglesia; no iban a ella, simplemente lo eran todo el tiempo. Es por ello que se hace necesario que aprendamos a vivir constantemente de la misma manera, con el fin de ser edificados por su palabra, y que, a través de estos actos que reflejan la imagen del Señor, muchos quieran buscarle a Él.

Hoy día tenemos muchos lugares para reunirnos y compartir el mensaje de salvación, pero también son muchas las familias que han podido ser edificadas a través de la enseñanza que se realiza dentro de los hogares. De esta manera se extiende el mensaje y la iglesia crece y se fortalece.

Cuatro características importantes que podemos destacar de la iglesia primitiva, que la llevaron a ser cabeza y que hoy podemos adoptar en nuestras iglesias son: llenura del Espíritu Santo, oración, predicación y unidad.

Llamado a la acción

Solo aquel que está lleno del Espíritu Santo puede anteponer las necesidades de los demás por encima de las propias. No es posible hacerlo en nuestra humanidad, ya que esto requiere un nivel de compromiso con Dios verdaderamente alto. No es que vender la casa para compartir el dinero con los necesitados sea algo que solo puede hacer alguien lleno del Señor, pues realmente es un acto que podría llegar a verse en la sociedad hoy día. No obstante, hacerlo con el corazón correcto sí es realmente necesario que lo realice alguien que conozca a Dios.

Procuremos en este nuevo día, inicio de semana para algunos, acercarnos a Dios para conocerle verdaderamente, puesto que nuestras necesidades no son nada delante de Él. Si buscamos primeramente su rostro, Él se encargará de aparejar todo a nuestro alrededor para que lo nuestro sea satisfecho. Es lo que dice la palabra de Dios y en lo que creo confiadamente.

Oración

Dios mío, hoy confrontas mi corazón con tu palabra. Entiendo, Señor, que mi necesidad principal debes ser Tú, y que tu obra sea realizada. Por ello, te ruego que me ayudes a morir a mi carnalidad, a mi debilidad en cuanto a la fe que manifiesto y represento diariamente. Te pido, Dios mío, que llenes mi vida con tu presencia y que seas Tú quien me de la sabiduría para actuar cotidianamente, de tal manera que pueda mostrar a otros el buen ejemplo, aquel que Tú me enseñas en cada uno de tus actos y de tus pasos en esta tierra. Gracias, Dios, por permitirme acercarme a Ti. Te amo, Jesús. Amén.

Versículo destacado

Versículo diario sobre la comunidad cristiana en Hechos 2:47.

Descubre más desde Manuel Monsalve

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Deja un comentario