Devocional diario: la generosidad que agrada a Dios.

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Editado por: Manuel Monsalve

4–6 minutos

Basado en Hechos Capitulo 4:32-37

Contenido

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración
  6. Versículo destacado
  7. Aviso especial

Texto de estudio

32 Todos los creyentes estaban unidos de corazón y en espíritu. Consideraban que sus posesiones no eran propias, así que compartían todo lo que tenían. 33 Los apóstoles daban testimonio con poder de la resurrección del Señor Jesús y la gran bendición de Dios estaba sobre todos ellos. 34 No había necesitados entre ellos, porque los que tenían terrenos o casas los vendían 35 y llevaban el dinero a los apóstoles para que ellos lo dieran a los que pasaban necesidad.

36 Por ejemplo, había un tal José, a quien los apóstoles le pusieron el sobrenombre Bernabé (que significa «hijo de ánimo»). Él pertenecía a la tribu de Leví y era oriundo de la isla de Chipre. 37 Vendió un campo que tenía y llevó el dinero a los apóstoles.

Hechos 4: 32 – 37

Estudio

Toda la iglesia tenía un mismo sentir y propósito, de manera que no consideraban como cosa a la que aferrarse a sus posesiones; por ello, veían la necesidad de contribuir. Eran muy generosos, al punto de que algunos de ellos vendían sus posesiones, y el dinero obtenido por la venta de dichos inmuebles lo entregaban de forma voluntaria a los discípulos, para que ellos lo administraran, de manera que ninguno padecía necesidades. Por ese acto de generosidad, Dios bendecía grandemente la iglesia, y gozaban de buen testimonio ante los del pueblo, que admiraban la hermandad y generosidad de la iglesia para con sus hermanos.

Definitivamente, la base fundamental de toda esta generosidad se encuentra instaurada en los renglones anteriores. Sin lugar a dudas, algo que caracterizaba a Bernabé en este momento específico era su generosidad, misma que era exteriorizada debido a que estaba lleno del Espíritu Santo.

Reflexión

El principal problema de las riquezas es poner su confianza en ellas. Muchas veces nos pasamos la vida amontonando dinero o elementos que signifiquen eso. En realidad, eso fue lo mismo que dijo Jesús: «No hagan riquezas en la tierra, en donde la polilla y el óxido corrompen, y donde los ladrones roban y hurtan», y termina completando el consejo con la frase: «Porque donde está tu tesoro, también está tu corazón». Pasó mucho tiempo para poder entender la necesidad básica que tenemos como seres humanos en sentir confianza en aquello que podemos ver, como el dinero, y sin que nos lo propongamos, terminamos siendo esclavos de él. En este párrafo de la Biblia, podemos ver que aquella iglesia tenía verdaderamente a Dios como su base fundamental; ellos confiaban plenamente en Dios, por eso tenían en menos su estabilidad, pues entendían que ella estaba puesta en Dios, y no existe una sola manera en la cual esto pueda fallar.

A lo largo de los tiempos, esa generosidad se ha venido perdiendo. Hoy día escasean los generosos, y esto hace que muchas veces la iglesia padezca necesidad, sobre todo en las viudas y huérfanos, quienes eran la población más protegida de la iglesia primitiva. Hoy día muchos ancianos padecen necesidades y la iglesia no se entera, porque la mayoría estamos ocupados en nuestros propios intereses. No es que sea malo o pecado trabajar; de hecho, la palabra enseña que el que no trabaje, que no coma, pero no es bueno ignorar la necesidad de los más vulnerables, pues está escrito que es más bienaventurado dar que recibir. Así que contribuir con la obra del Señor también es ayudar con las necesidades de los más vulnerables en la iglesia.

Dios sabe recompensar a los que siembran en los huérfanos y las viudas de la iglesia. Existen muchos testimonios de la forma en que Dios ha bendecido a aquellos que se preocupan y se ocupan de las necesidades de los más vulnerables en la obra del Señor. El favor otorgado a un pobre es recompensado por Dios mismo, de manera que todo lo que hagamos por los más necesitados en el lugar donde nos congregamos será una oportunidad de servir a Dios mismo.

Llamado a la acción

Entiendo perfectamente lo difícil que puede llegar a ser, por algo Jesús lo dijo en varias ocasiones, pero es necesario que no pongamos nuestra confianza en el dinero, pues solo es un medio, pero no una fuente; es necesario, que aprendamos a soltar aquello que tenemos, para empezar a entender que nuestro futuro depende de Dios, muchas veces nos limitamos de muchas cosas, por no soltar lo que tenemos, no obstante, si nuestra confianza está en Dios, podremos disfrutar cada cosa que Él nos permita vivir, como lo dijo Pablo, aprender a vivir en la abundancia y en la necesidad, ambas cosas hacen parte del propósito de Dios.

Hoy, dejemos nuestras cargas ante el Señor, eso es lo que Él desea para nosotros, si dejamos de pensar un poco que somos causantes de lo que nos llega o tenemos, seguramente disfrutaremos mucho más, no somos ni seremos merecedores de nada, pues en realidad, todo se lo debemos a Dios, que un día puso su mirada en nosotros y nos dio virtudes, para poder atesorar muchas cosas, nuestra confianza debe estar en Él.

Oración

Padre gracias por la maravillosa oportunidad que me das de poder contribuir en tu obra, ayúdame a ser generoso con aquellos que más lo necesitan especialmente las viudas y los huérfanos que hayan dentro de mi congregación, perdóname si no lo he hecho hasta el día de hoy, pero te ruego que a través de tu Santo Espíritu me guíes hacer lo correcto, pues tú palabra dice que el que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es contado por pecado, y no quiero pecar contra ti. Te lo pido en el nombre de Jesús amén.

Versículo destacado

Aviso especial

En el transcurso de esta semana, estaremos sacando un estudio adicional, estamos desarrollándolo como siempre, con todo el amor para que sea claro, preciso y alineado con la palabra de Dios, en realidad nos está tomando algo de tiempo hacerlo bien, sin embargo, lo compartiremos con nuestros usuarios suscritos, por lo que los invitamos a que se suscriban, eso apoya mucho nuestra pagina.


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