Devocional diario: Definiendo prioridades.

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Editado por: Manuel Monsalve

4–7 minutos

Basado en Hechos 6:1-7

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración
  6. Versículo destacado

Texto de estudio

1 Al multiplicarse los creyentes[a] rápidamente, hubo muestras de descontento. Los creyentes que hablaban griego se quejaban de los que hablaban hebreo diciendo que sus viudas eran discriminadas en la distribución diaria de los alimentos.

2 De manera que los Doce convocaron a todos los creyentes a una reunión. Dijeron: «Nosotros, los apóstoles, deberíamos ocupar nuestro tiempo en enseñar la palabra de Dios, y no en dirigir la distribución de alimento. 3 Por lo tanto, hermanos, escojan a siete hombres que sean muy respetados, que estén llenos del Espíritu y de sabiduría. A ellos les daremos esa responsabilidad. 4 Entonces nosotros, los apóstoles, podremos dedicar nuestro tiempo a la oración y a enseñar la palabra».

5 A todos les gustó la idea y eligieron a Esteban (un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo), a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás de Antioquía (quien anteriormente se había convertido a la fe judía). 6 Estos siete hombres fueron presentados ante los apóstoles, quienes oraron por ellos y les impusieron las manos.

7 Así que el mensaje de Dios siguió extendiéndose. El número de creyentes aumentó en gran manera en Jerusalén, y muchos de los sacerdotes judíos también se convirtieron.

Hechos 6: 1 – 7

Estudio

Al aumentar el número de creyentes, también empezaron a aumentar los desacuerdos debido a temas de distribución alimentaria para las viudas y los más necesitados, ya que no se estaba realizando esa distribución de forma equitativa, sino posiblemente de acuerdo al tiempo que les quedaba libre a los discípulos para llevarla a cabo. De manera que unos recibían y a otros se les entregaba muy tarde la ayuda, así que las inconformidades no se hicieron esperar y llegaron a oídos de los discípulos los rumores.

Estos, al analizar la situación, pudieron comprender que lo que proporcionaba ese descontento era que ellos no tenían tiempo suficiente para realizar todas las labores, incluida la distribución alimentaria, y además de eso, tenían el llamado de Dios a predicar la palabra. Para ello, necesitaban dedicar tiempo de calidad a la oración y al estudio de las Escrituras, así que propusieron que de aquel selecto grupo de discípulos se escogieran a hombres que pudieran ejercer esa labor de forma oportuna; además, debían ser llenos del Espíritu Santo.

Entre ellos, escogieron a siete hombres piadosos y llenos de fe y del Espíritu Santo, los presentaron a la iglesia y oraron por ellos, imponiendo sobre ellos sus manos para que se dedicaran a ese servicio especial.

Los discípulos entendían que, aunque esa labor era importante, no era la más importante, y que no solo ellos podían servir, sino que había muchos que también tenían el anhelo de servir a la iglesia de Jesús.

De esa manera, los discípulos podían ocuparse de la oración y el estudio de la palabra.

Reflexión

Hoy día encontramos a muchos siervos cargados con tantas responsabilidades dentro de la iglesia y que, debido a esas cargas, no dedican tiempo suficiente a la oración ni al estudio de las escrituras. Encontramos que Jesús tenía una vida de oración muy disciplinada, pues aunque había multitudes y con ellas tanta necesidad, no postergaba su tiempo de oración para atender las multitudes. Los discípulos imitaron su ejemplo; había necesidades, pero comprendían que lo más importante era la vida de oración y el estudio de la palabra. Ahora preguntémonos:

¿Que tan importante es para mí la vida de oración, mi relación con mi Padre celestial y el estudio de su palabra que las necesidades de los que me rodean?

Las entretenciones nos pueden llegar a robar tiempo de calidad, y no solo lo son las redes sociales, también lo es muchas veces el mismo ministerio. Mi vida de oración y estudio de la palabra no debe reemplazarse por nada; ese tiempo no lo debo emplear en otra cosa que no sea orar y estudiar la palabra, buscar su presencia, porque será en ese tiempo donde el Señor me prepare para poder atender y suplir las necesidades de aquellos que nos rodean.

Debemos orar a Dios para que podamos administrar con sabiduría nuestro tiempo y apoyarnos con aquellos que sabemos que tienen el deseo en su corazón de servir a Dios y que están llenos de su presencia. De esa manera, la labor a ejercer será más fácil.

Ningún ministerio es menos importante que otro, así lo comprendieron los discípulos; por ello, cada uno debe estar liderado por personas llenas del Espíritu Santo.

Llamado a la acción

Es habitual que diariamente tengamos preocupaciones, que estemos afanosos por todo cuanto existe a nuestro alrededor, y de hecho, hace parte de la vida cristiana saber administrar todo cuanto tenemos, que todo alabe a Jehová. Una de las mejores formas que tenemos de hacerlo es a través de nuestro tiempo. Hagamos la similitud de un noviazgo: ese tiempo que se invierte en pensar en el otro, en hacerle algún detalle, en tomarse la molestia de estudiarlo para ver de qué manera logramos conquistar su corazón, es lo que causa un sentimiento en quien recibe estos detalles.

No es que las rosas enamoren a una mujer, es lo que ellas sienten cuando las reciben; aquel tiempo que se toma en buscarlas, tratar de acertar en el color o estilo que más le gusta, el mensaje en la tarjeta, todo ello cuenta a la hora de enamorar. Y por supuesto, Dios también quiere eso: que lo busquemos de una manera similar. Él debe ser nuestro primer amor, así que debemos buscar la manera de estar cerca de Él, de conocerle y amarle.

No dejes pasar este nuevo día, y todas las oportunidades que se te presentan con el fin de encontrarle y enamorarle cada día más. Solo de esta manera podremos alcanzar la misericordia de Dios y entender el verdadero significado de la palabra Cristiano.

Oración

Amado Dios: perdóname si en mi afán de servir me he dejado distraer por las responsabilidades que he adquirido y no he dedicado tiempo de calidad a estar en tu presencia. Ayúdame, por favor, a organizar mi tiempo y a tener en cuenta que no todo debo hacerlo solo, sino que debo considerar a aquellos que tú me has dado para que la obra a realizar sea más eficiente. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén 🙏

Versículo destacado


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