Devocional diario: ¿Por qué me persigues?

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Editado por: Manuel Monsalve

5–7 minutos

Basado en Hechos 9: 1 – 19

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración

Texto de estudio

Mientras tanto, Saulo continuaba con sus amenazas de muerte a los discípulos del Señor. Por eso, se presentó al sumo sacerdote para pedirle cartas que lo autorizaran a ir a las sinagogas de Damasco en busca de quienes seguían el nuevo Camino, fueran hombres o mujeres, para llevarlos presos a Jerusalén.

Ya se encontraba cerca de la ciudad de Damasco cuando, de repente, una potente luz que venía del cielo resplandeció a su alrededor. Saulo cayó al suelo y oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» Saulo respondió: «¿Quién eres, Señor?» La voz le contestó: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate y entra en la ciudad; allí te dirán lo que debes hacer.»

Los que viajaban con Saulo estaban muy asustados, porque oían la voz pero no veían a nadie. Luego, Saulo se levantó del suelo y, cuando abrió los ojos, no podía ver; entonces lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin poder ver; y no comió ni bebió nada. En Damasco vivía un discípulo que se llamaba Ananías. Este tuvo una visión, en la que escuchó la voz del Señor, que le decía: «¡Ananías!», y él contestaba: «Aquí estoy, Señor.» El Señor le dijo: «Anda, ve a la calle Recta, y en la casa de Judas pregunta por un hombre de Tarso que se llama Saulo. Está orando, y ha tenido una visión en la cual ha visto que alguien llamado Ananías entra y pone sus manos sobre él para que recobre la vista.» Al oír esto, Ananías dijo: «Señor, muchos me han hablado de ese hombre y de todos los males que ha causado a tu pueblo creyente en Jerusalén. Y sabemos que ha venido aquí, con autorización de los jefes de los sacerdotes, a llevarse presos a quienes invocan tu nombre.» Pero el Señor le dijo: «Tú ve allá, pues yo lo he escogido para que hable de mí a los no judíos, a sus reyes, y también a los israelitas. Yo le mostraré lo mucho que tiene que sufrir por mi causa.» Entonces Ananías fue a la casa donde estaba Saulo. Al entrar, puso sus manos sobre él, y le dijo: —Hermano Saulo, el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, me ha mandado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo. Al momento, de los ojos de Saulo cayeron una especie de escamas, y recobró la vista. Entonces se levantó y fue bautizado. Después comió y recobró las fuerzas, y se quedó algunos días con los discípulos que vivían en Damasco.

Hechos 9:1-19

Estudio

Saulo era diligente en cumplir con aquello que sentía que era lo correcto; después de todo, ellos actuaban en nombre de Dios, aun cuando no sabían que se estaban enfrentando a Él mismo. Realmente lo hacían con mucha pasión debido a eso mismo.

Así que decidió emprender el viaje más allá de las fronteras de Jerusalén con el fin de que aquella secta «equivocada» dejara de propagarse; eso era lo que había que hacer, y él estaba dispuesto, sin importar si tenía que superar los límites de la edad o del género, con el fin de que se hiciera lo «correcto».

Ya estaba llegando a su meta, cuando algo sobrenatural sucede, una luz demasiado intensa llena el lugar y habla persona a persona con Saulo, preguntándole ¿cual era el motivo de su persecución? además le hizo entender que a quien perseguía no era una filosofía, sino era a Él mismo quien lo hacía.

Lo hizo de tal manera que todos en aquel lugar pudieron escucharlo, no obstante no todos lo entendieron, pero si fueron testigos de aquello que había sucedido, Saulo, escuchó las indicaciones y fue obediente, pues entendió que todo esto era mucho más grande que aquello que los fariseos y maestros de la ley pensaban y justificaban.

A su vez, el Señor trabajaba en el resto del proceso, movió a Ananías para que fuera el medio por el cual, aquella petición de muchos cristianos de la época se materializara, además, indicó que la tarea de aquel hombre, traería a su vez algo de justicia, pues ahora, tendría que sufrir a causa de su nombre, enfrentándose desde la otra perspectiva, a aquello que pensaba que estaba equivocado.

Reflexión

Creo que es fácil, desde nuestra perspectiva actual, indicar que Saulo actuaba equivocadamente; no obstante, pienso que en realidad no era tan sencillo, más bien era lo normal. Un grupo de personas indicaba que un «hombre» era el hijo de Dios; además, aquel «hombre» había dicho ser Dios mismo, por lo que la lógica humana, además basada en la ley, podía llevar a pensar que esto era algo que molestaba a Dios.

El problema se basaba en que nadie consultaba a Dios al respecto, también porque en realidad, para esa época, nadie lo podía hacer; quienes podían, tampoco lo intentaban mucho, por lo que veo, pues de haberlo hecho, se hubieran enterado de la verdad. Y más allá de que todo esto tenía que suceder, se trata también en parte de las consecuencias que tiene nuestro liderazgo para aquellos que nos siguen.

Aquel hombre, Saulo de Tarso, estaba tan cegado por lo que sus lideres indicaban, que no le importaba si eran niños, mujeres o ancianos quienes debían responder, tan solo actuaba de tal manera que todos ellos respondieran por sus actos.

No obstante, Jesús lo confrontó con aquella realidad, Él, tendría que responder por sus propios actos, no obstante veo que cuando Saulo, se encuentra con Jesús, esta muy dispuesto a escucharlo, y a obedecerlo, de hecho, el Señor, le dice a Ananias que aquel hombre estaba orando, y que no comía desde hace tres días, lo que me permite entender que aquel hombre quería conocer la verdad, sin importar las consecuencias de sus actos.

Llamado a la acción

Es importante que dejemos de lado todo aquello que conocemos por seguir a Jesús y conocerlo verdaderamente. Por lo tanto, en este nuevo día, acerquémonos a Dios y pidamos que sea Él verdaderamente quien hable a nuestro corazón y nos enseñe esa verdad que Él es, pues no se trata de una ideología o de una línea religiosa, se trata de conocer a Jesús. Él dijo que era la verdad, el camino y la vida, así que nuestra búsqueda debe ser conocerle, y que nuestra mentalidad cambie.

Oración

Amado Dios, permítenos, Señor, ser un buen ejemplo para aquellos que están a nuestro lado y de alguna manera influimos. Padre, que podamos conocerte, para que de esta manera podamos transmitir el mensaje correcto; que no seamos solo cumplidores de un lineamiento, sino que seamos pensadores, los cuales podamos apropiarnos de lo que Tú tienes para nosotros a través de la interacción con tu Espíritu, te lo pido mi buen Dios, con todo mi corazón, en el nombre de Jesús, Amén.


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