Devocional diario: Cornelio recibe al Aposto Pedro.

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Editado por: Manuel Monsalve

6–9 minutos

Basado en Hechos Capítulo 10: 9 – 33

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración

Texto de estudio

Al día siguiente, mientras los mensajeros de Cornelio se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea a orar. Era alrededor del mediodía, y tuvo hambre; pero mientras preparaban la comida, cayó en un estado de éxtasis. Vio los cielos abiertos y algo parecido a una sábana grande que bajaba por sus cuatro puntas. En la sábana había toda clase de animales, reptiles y aves. Luego una voz le dijo: —Levántate, Pedro; mátalos y come de ellos. —No, Señor —dijo Pedro—. Jamás he comido algo que nuestras leyes judías declaren impuro e inmundo. Pero la voz habló de nuevo: —No llames a algo impuro si Dios lo ha hecho limpio. La misma visión se repitió tres veces, y repentinamente la sábana fue subida al cielo. Pedro quedó muy desconcertado. ¿Qué podría significar la visión? Justo en ese momento, los hombres enviados por Cornelio encontraron la casa de Simón. De pie, frente a la puerta, preguntaron si se hospedaba allí un hombre llamado Simón Pedro. Entre tanto, mientras Pedro trataba de descifrar la visión, el Espíritu Santo le dijo: «Tres hombres han venido a buscarte. Levántate, baja y vete con ellos sin titubear. No te preocupes, porque yo los he enviado». Entonces Pedro bajó y dijo: —Yo soy el hombre que ustedes buscan. ¿Por qué han venido? Ellos dijeron: —Nos envió Cornelio, un oficial romano. Es un hombre devoto y temeroso de Dios, muy respetado por todos los judíos. Un ángel santo le dio instrucciones para que vayas a su casa a fin de que él pueda escuchar tu mensaje. Entonces Pedro invitó a los hombres a quedarse para pasar la noche. Al siguiente día, fue con ellos, acompañado por algunos hermanos de Jope. Llegaron a Cesarea al día siguiente. Cornelio los estaba esperando y había reunido a sus parientes y amigos cercanos. Cuando Pedro entró en la casa, Cornelio cayó a sus pies y lo adoró; pero Pedro lo levantó y le dijo: «¡Ponte de pie, yo soy un ser humano como tú!». Entonces conversaron y entraron en donde muchos otros estaban reunidos. Pedro les dijo: —Ustedes saben que va en contra de nuestras leyes que un hombre judío se relacione con gentiles o que entre en su casa; pero Dios me ha mostrado que ya no debo pensar que alguien es impuro o inmundo. Por eso, sin oponerme, vine aquí tan pronto como me llamaron. Ahora díganme por qué enviaron por mí. Cornelio contestó: —Hace cuatro días, yo estaba orando en mi casa como a esta misma hora, las tres de la tarde. De repente, un hombre con ropa resplandeciente se paró delante de mí. Me dijo: “Cornelio, ¡tu oración ha sido escuchada, y Dios ha tomado en cuenta tus donativos para los pobres! Ahora, envía mensajeros a Jope y manda llamar a un hombre llamado Simón Pedro. Está hospedado en la casa de Simón, un curtidor que vive cerca de la orilla del mar”. Así que te mandé a llamar de inmediato, y te agradezco que hayas venido. Ahora, estamos todos aquí, delante de Dios, esperando escuchar el mensaje que el Señor te ha dado.

Hechos 10: 9 – 33

Estudio

La obra preciosa que el Espíritu Santo realiza es asombrosa; jamás imaginamos cómo llevará a cabo sus proezas, pero lo cierto es que, en este pasaje de las escrituras, es un poco más comprensible su forma de actuar como persona. Es sencillamente maravilloso.

Primero vemos cómo permite que el ángel del Señor se le presente a Cornelio y le da instrucciones claras de a qué persona debe enviar a buscar a Jope, les da la dirección, aún el nombre del dueño de la casa donde se hospeda. Luego, mientras Cornelio envía a buscar a esa persona, el mismo Espíritu Santo prepara a Pedro para la labor que tendrá que realizar.

Le muestra aquel lienzo lleno de todo tipo de reptiles. Para los judíos, comer algo impuro es algo inconcebible, por eso, cuando la voz le dice que mate y coma, él responde enfáticamente que nada impuro ha entrado en su boca. Pero es precisamente allí donde el Espíritu Santo quiere enseñarle los planes que tiene para aquella familia, que aunque no eran parte del pueblo judío, ni tenían sus costumbres, sí oraban.

A Dios temían y esperaban en Él, de manera que Pedro, al oír la voz que le dice que no llame común o impuro lo que Dios ha limpiado, enfrenta una confrontación. Si bien Dios ya había limpiado a esa familia en Jope, Pedro no lo sabía. Aquel diálogo le produjo incertidumbre, pues no entendía qué era lo que estaba pasando. Y, mientras humanamente trataba de descifrar la visión, el Espíritu Santo le habla y le ordena que baje, porque tres hombres le buscan y que no dude en ir con ellos porque Dios mismo los ha enviado.

Pedro fue a la casa de Cornelio; era la primera vez que entraba en la casa de un gentil. Allí le recibieron gozosos y Cornelio le contó cómo el ángel de Dios le había dicho lo que debía hacer y que lo estaban esperando para que les enseñara lo que Dios tenía para ellos. Fue así como Pedro pudo comprender que Dios también había decidido darle la misma oportunidad a los gentiles que a los judíos. No sería fácil que los demás lo aceptaran; no obstante, esa era la decisión del Espíritu y él no sería quien refutara sus decisiones, sino que estaba allí para obedecerlo.

Fue así como Pedro les enseñó el mensaje de salvación a todos los de aquella casa, y mientras todos estaban atentos a aquella predicación, el Espíritu Santo descendió y los bautizó a todos, confirmando así que todo lo sucedido allí en aquel lugar era su plan perfecto.

Reflexión

Como hijos de Dios, también nos sucede que muchas veces vemos con ojos de condena a los que no creen en Dios, o simplemente ignoramos que ellos, dentro de su corazón, también claman al mismo Dios que nosotros, y que Dios escucha sus oraciones y trae respuesta a sus vidas.

Lo que realmente Dios desea es que todos le busquemos verdaderamente, con el corazón desnudo, que seamos sinceros y confiemos en que Él está a nuestro lado. Y esto, aunque parezca absurdo, es una realidad muy común; muchos piensan que Dios es como un genio de la lámpara, el cual, al llamar por su nombre (frotar), viene y cumple los deseos que tengamos. Por lo tanto, si no sucede lo que quiero, es porque no es real o no me escucha.

Cuando Dios tiene un propósito con una familia, mueve todo para que ese propósito se cumpla. Tal fue este caso; nosotros solo debemos continuar orando y creyendo, porque será Dios mismo quien traiga esa recompensa. No existe nada con lo que Él se quede; todo cuanto tenga en su corazón para nosotros lo entregará en su debido momento.

Llamado a la acción

¿Que había en el corazón de Cornelio que movió a Dios de esta manera? Algo especial tenía aquel hombre, y era su disposición y deseo. Más allá que generosidad, podemos ver a un hombre que estaba emocionado por recibir la bendición de Dios, que anhelaba que la voluntad del Padre se hiciera realidad en su vida.

Considero, a manera personal, que estos fueron los motivos que llevaron a Cornelio a vivir esta experiencia, la cual no solo lo salvó a él, sino también a toda su familia. Por lo tanto, hoy les invito a que nos esforcemos por buscarle, por encontrarle, por hacer la voluntad de Dios. Ya vemos que cuando nuestro corazón le desea, Él mueve lo que sea para que las cosas sucedan. No perdamos esta oportunidad que hoy llega a nuestra puerta.

Oración

Amado Dios, hoy quiero agradecerte en especial manera por guiar cada uno de mis pasos hasta el día de hoy. Tú sabes, mi buen Dios, que mi corazón desea estar lleno de Ti. Aún cuando mis errores me alejan o apartan, Dios mío, yo deseo verdaderamente conocerte y ser libre de todo aquello que me limita y aleja de tu presencia. Hoy, dispongo mi corazón; yo deseo también que hagas tu voluntad en mí, que no sea yo, sino que seas Tú a través de mí. Te lo pido, Señor, en el nombre de Jesús. Amén.


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