Devocional diario: Una familia transformada.

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Editado por: Manuel Monsalve

3–5 minutos

Basado en Hechos Capítulo 10: 44 – 48

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración
  6. Un versículo diario

Texto de estudio

Mientras Pedro aún estaba diciendo estas cosas, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban el mensaje. Los creyentes judíos que habían llegado con Pedro quedaron asombrados al ver que el don del Espíritu Santo también era derramado sobre los gentiles. Pues los oyeron hablar en otras lenguas y alabar a Dios. Entonces Pedro preguntó: «¿Puede alguien oponerse a que ellos sean bautizados ahora que han recibido el Espíritu Santo, tal como nosotros lo recibimos?». Por lo tanto, dio órdenes de que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Después Cornelio le pidió que se quedara varios días con ellos.

Hechos 10: 44 – 48

Estudio

Sorprendentemente mientras en la casa de Cornelio todos escuchaban el mensaje de salvación, descendió el Espíritu Santo y lleno a todos los allí presentes, hablaban en nuevas lenguas y alababan a Dios con el gozo que solo puede proceder del Espíritu de Dios.

Al ver y oír los discípulos que habían llegado con Pedro quedaron asombrados de que Dios mismo hubiera hecho esto con esta familia de gentiles, eso era algo que ellos jamás habían considerado posible.

El apóstol se da cuenta del propósito de Dios detrás de aquella visita, entiende a través de lo que sucedió que había cosas que se salían de su entendimiento, pero que estaban y hacían parte del plan de Dios. Es interesante poder observar cuánta bendición había recibido aquella familia y amigos de la misma a causa del deseo del corazón de Cornelio, un hombre que, sin lugar a dudas, estaba dispuesto a cambiar su vida por amor al Señor.

Reflexión

Los planes de Dios son tan hermosos y perfectos que nosotros no podemos pretender conocerlos, pero si estamos como los discípulos dispuestos siempre para hacer su voluntad, entonces veremos su Gloria, esta familia a los ojos de los Judíos no aplicaban para recibir el don y la Llenura del Espíritu Santo, pero en los planes de Dios, Él ya había decidido lo que sucedería, seguramente a nuestros ojos humanos Hoy hay muchos que no aplican para servir en la obra de Dios, pero el único que sabe si son o no útiles es Dios mismo, recordemos que él toma de lo vil, de lo menospreciado, de lo desechado por el mundo, para avergonzar a aquellos que se creen sabios.

Ahora quedaba darle frente a lo que vendría porque los demás discípulos que no sabían lo que el Espíritu Santo estaba haciendo se levantaron en oposición contra los discípulos que habían ido a la casa de Cornelio, los reclamos no se harían esperar y ellos lo sabían, pero su convicción era que estaban obedeciendo la voz de Dios y ellos no intervendrán a su obra interrumpiendo en sus planes divinos.

Llamado a la acción

Podemos entonces concluir, que los propósitos de Dios para con una vida, familia, pueblo o nación, no los conocemos, pero que lo que él quiere hacer lo hace, que no necesita nuestra aprobación ni consultarnos porque Él es Dios y gobierna con autoridad.

Nosotros simplemente somos sus colaboradores por gracia y misericordia; Dios hará todo para que le conozcas y le sirvas, tan solo cree en Él, espera en Él y confía en Él y sucederá; Deléitate asimismo en el Señor y él te concederá las peticiones de tu corazón.

En este nuevo día, esforcémonos por agradar a Dios por encima de los hombres. El apóstol Pedro tuvo que superar paradigmas y creencias que le limitaban para poder ser testigo del poder de Dios a través de aquello que Él había ordenado a su corazón. Por lo tanto, si Él pone algo dentro de ti, lucha por hacerlo realidad; tan solo Él sabe el propósito de todo esto.

Oración

Amado Dios, sé muy bien que a veces parezco desfallecer; no quiero hacerlo, quiero esforzarme por cumplir tu propósito. Perdóname por poner mi mirada en aquello que mi entorno determina como bien. Ayúdame para actuar como Pedro, quien superó sus propios límites con tal de agradarte, con tal de servirte. Amado Dios, quiero ser un instrumento en tus manos verdaderamente; abre, por favor, mi mente y corazón, para poder tener la visión que necesito y, de esta manera, poder actuar de la manera correcta. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Un versículo diario


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