Devocional diario: Informe de Pedro a la Iglesia.

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Editado por: Manuel Monsalve

4–6 minutos

Basado en Hechos Capítulo 11:1-18

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración

Texto de estudio

1 La noticia de que los gentiles habían recibido la palabra de Dios pronto llegó a los apóstoles y a los demás creyentes de Judea. 2 Así que cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes judíos lo criticaron.

3 —Entraste en una casa de gentiles, ¡y hasta comiste con ellos!—le dijeron.

4 Entonces Pedro les contó todo tal como había sucedido.

5 —Yo estaba en la ciudad de Jope—les dijo—, y mientras oraba, caí en un estado de éxtasis y tuve una visión. Algo parecido a una sábana grande descendía por sus cuatro puntas desde el cielo y bajó justo hasta donde yo estaba. 6 Cuando me fijé en el contenido de la sábana, vi toda clase de animales domésticos y salvajes, reptiles y aves. 7 Y oí una voz que decía: “Levántate, Pedro, mátalos y come de ellos”.

8 »“No, Señor—respondí—. Jamás he comido algo que nuestras leyes judías declaren impuro o inmundo”.

9 »Pero la voz del cielo habló de nuevo: “No llames a algo impuro si Dios lo ha hecho limpio”. 10 Eso sucedió tres veces antes de que la sábana, con todo lo que había dentro, fuera subida al cielo otra vez.

11 »En ese preciso momento, tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea llegaron a la casa donde estábamos hospedados. 12 El Espíritu Santo me dijo que los acompañara y que no me preocupara que fueran gentiles. Estos seis hermanos aquí presentes me acompañaron, y pronto entramos en la casa del hombre que había mandado a buscarnos. 13 Él nos contó cómo un ángel se le había aparecido en su casa y le había dicho: “Envía mensajeros a Jope y manda a llamar a un hombre llamado Simón Pedro. 14 ¡Él te dirá cómo tú y todos los de tu casa pueden ser salvos!”.

15 »Cuando comencé a hablar—continuó Pedro—, el Espíritu Santo descendió sobre ellos tal como descendió sobre nosotros al principio. 16 Entonces pensé en las palabras del Señor cuando dijo: “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo”. 17 Y, como Dios les dio a esos gentiles el mismo don que nos dio a nosotros cuando creímos en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para estorbar a Dios?

18 Cuando los demás oyeron esto, dejaron de oponerse y comenzaron a alabar a Dios. Dijeron:

—Podemos ver que Dios también les ha dado a los gentiles el privilegio de arrepentirse de sus pecados y de recibir vida eterna.

Hechos 11: 1 – 18

Estudio

La noticia de que algunos discípulos habían llevado la palabra a los gentiles no se hizo esperar; esto hizo que los discípulos se enojaran, debido a que ellos tenían prohibido entrar en casa de gentiles, de manera que estaban muy interesados en saber las razones por las cuales habían hecho algo así.

Ante el reclamo, Pedro el apóstol les contó la forma en que el Señor se había revelado a Cornelio mientras oraba a Dios, y de qué forma el Señor le había enseñado a través de la visión que él no debía llamar impuro a lo que Dios había limpiado, y cómo el Espíritu Santo había llenado con su poder a los oyentes en casa de Cornelio.

Al escuchar esto, los demás discípulos comprendieron que si la voluntad de Dios era esa, ellos no debían interferir en esa voluntad. De manera que todos acordaron seguir obedeciendo las instrucciones del Señor a través de su Santo Espíritu.

Esto produjo que muchos de los gentiles llegarán a ser parte de la iglesia, al igual que los judíos, y la iglesia crecía y se fortalecía.

Reflexión

¿Que nos enseña este pasaje de la escritura? Que Dios no hace acepción de personas y que su voluntad es que en todo lugar se predique su bendita palabra, así como también que las personas puedan venir a él para obtener esa salvación.

Al igual que los judíos, hoy día hay muchas personas que, por la religiosidad, consideran que solo la salvación es para unos y que los demás no tienen acceso a ella por no participar en sus congregaciones. Pero vemos a través de la palabra que no es así, Dios se agrada de todo el que le busca con corazón contrito y humillado y no le desprecia, sino que le concede el perdón de pecados y le unge con su Santo Espíritu.

El sentimiento que estaba en el corazón de aquellos miembros de la iglesia primitiva era el de guardar los principios que habían sido sembrados en el corazón desde pequeños, aquello que ellos podían hacer, según sus creencias, como individuos para agradar a Dios, faltar a sus normas era similar a fallarle al Señor, por lo tanto, se esforzaban para poder cumplir todo de la mejor manera posible, así que aque celo, era humanamente comprensible, no obstante, era necesario cambiar algunos paradigmas.

Llamado a la acción

Tal vez, en nuestra vida existen creencias las cuales no tienen una base verdadera, sino que más bien las hacemos por tradicionalismo, es decir, porque fue lo que nos enseñaron, y no es que esto sea malo, necesariamente, sino que no es una razón suficiente para poder mantenerlo en nuestras vidas para siempre.

La palabra nos enseña que en Él (TODAS) las cosas son hechas nuevas, y cuando hablamos de todas, incluimos si señores, todas las cosas, así que es necesario que en este nuevo día, dispongamos el corazón para que Dios transforme nuestra vida por completo, no solo el área espiritual, también la conductual, la social, la financiera, todas, porque todas ellas son elementos con los cuales podemos alabar a Dios, y todos lo presentes sabemos que la palabra también dice «que todo lo que respire, alabe a Jehova» (salmos 150: 6).

Oración

Amado Dios, gracias por escogerme para tu reino, gracias por bendecir mi vida a través de tu perdón y por darme tu Santo Espíritu para que viva en mí y me guíe en mi caminar. Ayúdame a vivir de manera que siempre honre tu bendito nombre, dame palabras de sabiduría y de consejo para predicar con denuedo tu bendita palabra. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.


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