Editado por: Manuel Monsalve
Basado en Hechos Capitulo 11:19-29
Texto de estudio
19 Mientras tanto, los creyentes que fueron dispersados durante la persecución que hubo después de la muerte de Esteban, viajaron tan lejos como Fenicia, Chipre y Antioquía de Siria. Predicaban la palabra de Dios, pero solo a judíos. 20 Sin embargo, algunos de los creyentes que fueron a Antioquía desde Chipre y Cirene les comenzaron a predicar a los gentiles acerca del Señor Jesús. 21 El poder del Señor estaba con ellos, y un gran número de estos gentiles creyó y se convirtió al Señor.
Hechos 11: 19 – 29
22 Cuando la iglesia de Jerusalén se enteró de lo que había pasado, enviaron a Bernabé a Antioquía. 23 Cuando él llegó y vio las pruebas de la bendición de Dios, se llenó de alegría y alentó a los creyentes a que permanecieran fieles al Señor. 24 Bernabé era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y firme en la fe. Y mucha gente llegó al Señor.
25 Después Bernabé siguió hasta Tarso para buscar a Saulo. 26 Cuando lo encontró, lo llevó de regreso a Antioquía. Los dos se quedaron allí con la iglesia durante todo un año, enseñando a grandes multitudes. (Fue en Antioquía donde, por primera vez, a los creyentes los llamaron «cristianos»).
27 Durante aquellos días, unos profetas viajaron de Jerusalén a Antioquía. 28 Uno de ellos, llamado Ágabo, se puso de pie en una de las reuniones y predijo por medio del Espíritu que iba a haber una gran hambre en todo el mundo romano. (Esto se cumplió durante el reinado de Claudio). 29 Así que los creyentes de Antioquía decidieron enviar una ayuda a los hermanos de Judea, y cada uno dio lo que podía.
Estudio
Luego de la persecución que se desató en contra del pueblo de Dios, muchos creyentes se fueron a otros lugares lejanos, pero aún así compartían el mensaje de salvación a donde llegaban, aunque solo le compartían la palabra a los judíos, pues no todos sabían que el Señor había aceptado a los gentiles y que para ellos también era esa salvación.
Otros creyentes que fueron a otras regiones también compartían la palabra, pero allí sí estaban enseñando a los gentiles, logrando así que muchos de ellos se convirtieran al Señor. Esto hacía que cada vez la palabra del Señor tomara más fuerza.
La iglesia, luego de ver todo lo que estaba haciendo el Señor en medio de su pueblo, decidió enviar a Bernabé a la iglesia de Antioquía. Cuando este varón piadoso llegó allí y vio las maravillas que Dios hacía en medio del pueblo, se alegró tanto que motivó a la iglesia para que permaneciera fiel al Señor. Bernabé era un hombre temeroso de Dios y lleno del Espíritu Santo.
Bernabé ubicó a Pablo y lo llevó consigo a Antioquía, y allí permanecieron alrededor de un año enseñando a la iglesia, ayudándole en su fortalecimiento espiritual. El objetivo era que todos ellos tuviesen raíces profundas en la palabra del Señor, para que de esa manera no fueran seducidos por los vientos de doctrina contrarios a la palabra que también existían en esos tiempos. La palabra «cristianos», como hoy día se nos distingue, dio su origen en esa época y se dio a raíz de que se creía en Cristo, el Hijo de Dios; por ello se les dio el calificativo de cristianos.
Reflexión
Podemos comprender entonces que toda aquella persecución tenía como objetivo la extensión de la palabra a los demás lugares, para el crecimiento de la iglesia. Esto nos ayuda a comprender que todo obra para bien a los que aman a Dios, los que han sido llamados con un propósito; a Dios nada le toma por sorpresa.
Hoy, sin importar las circunstancias que podamos estar enfrentando, podemos estar seguros de que, si somos hijos de Dios, Él sabe perfectamente lo que estamos viviendo y está en control de la situación, de manera que podemos confiar en su cuidado. No es fácil, lo sé, pero es lo que Él quiere que hagamos: que confiemos en Él siempre.
Venimos de una naturaleza humana y, seguramente, hemos vivido tantas situaciones que nos han hecho perder la confianza debido a las diversas traiciones y engaños de los que seguramente hemos sido objeto. Pero, aun así, podemos depositar nuestro poquito de confianza que aún nos queda en manos del Señor y de seguro Él se glorificará, no solo porque quiere que estemos bien, sino porque también quiere sanar nuestro corazón ❤️ y ayudarnos a crecer en la fe en su nombre.
Llamado a la acción
Hoy, una nueva oportunidad se presenta a nuestras vidas, ingresando como los rayos del sol a través de la ventana y no viene para que simplemente la vivamos como un día más, sino que llega para que podamos hacer las cosas de una manera diferente; la palabra de Dios llega hoy a nuestras vidas, con la intención de transmitirnos un mensaje de cambio y transformación. Es algo que realmente necesitamos, un cambio en nuestra manera de actuar, en nuestra manera de vivir, que se presenta como un nuevo día.
Las nuevas corrientes lo asocian a una frase que es común en algunos ámbitos, aquella que recitó el poeta Horacio que dice Carpe diem, literalmente aprovecha el día, y lo traigo a colación porque me sorprende en gran manera que el mundo, en medio de tantas cosas absurdas que vemos hoy por hoy, quiera vivir de una manera distinta. Y nosotros, que somos cristianos, pensemos en que el amor del Señor llega para que seamos iguales, y la verdad es que todos los ejemplos que encontramos en su palabra son de transformación.
Oración
Amado Papá, Hoy podemos comprender que todo obra para bien, tú no desamparaste a tus hijos en Jerusalén luego de aquella persecución, hoy Padre yo también estoy enfrentando una persecución y al igual que los creyentes quiero depositar mi confianza en tí, perdóname si en medio de este proceso he dudado de tu ayuda, sana mi corazón y ayúdame a creer en ti y a depender de ti, ya no quiero depender de mis fuerzas ni habilidades, aunque tú me has capacitado y te agradezco, sin embargo, yo solo quiero depender de tí, por favor toma mi vida y mi situación, te la entrego, haz conmigo como tú quieras, suelto mis cargas sobre tí Papá para que tú te glorifiques y yo pueda verlo, te lo pido en el nombre de Jesús amén.
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