Editado por: Manuel Monsalve
Basado en Hechos Capítulo 12:20-25
Texto de estudio
20 Ahora bien, Herodes estaba muy enojado con los habitantes de Tiro y de Sidón. Entonces ellos enviaron una delegación para que hiciera las paces con él, porque sus ciudades dependían del país de Herodes para obtener alimento. Los delegados se ganaron el apoyo de Blasto, el asistente personal de Herodes, 21 y así se les concedió una cita con Herodes. Cuando llegó el día, Herodes se puso sus vestiduras reales, se sentó en su trono y les dio un discurso. 22 El pueblo le dio una gran ovación, gritando: «¡Es la voz de un dios, no la de un hombre!».
Hechos 12: 20 – 25
23 Al instante, un ángel del Señor hirió a Herodes con una enfermedad, porque él aceptó la adoración de la gente en lugar de darle la gloria a Dios. Así que murió carcomido por gusanos.
24 Mientras tanto, la palabra de Dios seguía extendiéndose, y hubo muchos nuevos creyentes.
25 Cuando Bernabé y Saulo terminaron su misión en Jerusalén, regresaron[a] llevándose con ellos a Juan Marcos.
Estudio
Herodes estaba muy disgustado porque no comprendía la forma en que Pedro había escapado de la cárcel y ese acto para el era una burla, de manera que su disgusto no era pequeño, de seguro lo más que deseaba era castigar a Pedro y a los demás discípulos de ser posible.
Los habitantes de Tiro y Sidón dependían de Herodes en cuanto a la provisión de alimentos, fue por ello que buscaron la forma de hacer las paces, pues se encontraban en apuros, ya que no tenían suficiente suministro de víveres.
Herodes aprovechó la ocasión para dar un discurso a todos los asistentes, y fue en ese acto donde los oyentes para congraciarse con Herodes decidieron homenajear de una forma exagerada su famosa presentación, al punto que se atrevieron a decir que era la voz de un dios y no la de un hombre, comentario que recibió Herodes con mucho agrado, ya que era un hombre muy orgulloso, y le gustaba llamar la atención, y que le rindieran honores.
Esa actitud de orgullo produjo en Herodes una enfermedad que le llevo a morir de una manera muy trágica, siendo comido por gusanos.
Reflexión
Este episodio nos enseña que, como seres humanos, jamás debemos permitir que nos halaguen de formas exageradas. Desafortunadamente, cuando no tenemos un corazón sano, podemos desviarnos tras las trampas del enemigo que vienen de los cumplidos recibidos.
Como hijos de Dios, debemos entender que es imposible evitar recibir homenajes exagerados, pero lo que podemos hacer es que, cuando esas palabras lleguen a nosotros, podamos ser sabios y desviar esos halagos de nosotros y redireccionarlos a quien merece la adoración y la alabanza: nuestro Dios.
Por ejemplo: hermano, usted canta muy hermoso, nunca he oído a nadie cantar tan lindo como usted. Entonces, direccionamos el halago a quien corresponde diciendo: la honra y la gloria sean para mi Señor y Rey, pues Él es quien da los talentos.
El enemigo es muy astuto y, sin que lo notemos, puede introducir orgullo en nuestro corazón; por ello murió Herodes. Era un hombre demasiado orgulloso y jamás imaginó que ese pecado le conduciría a la muerte.
El orgullo era la debilidad de Herodes, y su debilidad le condujo a la muerte.
Llamado a la acción
Hago alusión a una frase que se le atribuye a Martin Lutero: «no podemos evitar que las aves vuelen sobre nuestras cabezas; lo que sí podemos evitar es que hagan nido en ellas». Así mismo, no podemos controlar lo que piensen las demás personas sobre nosotros. Si sus palabras son de halago, que es a lo que haremos alusión el día de hoy, porque fue la conducta que llevó a que Herodes sufriera el castigo de parte de Dios, algo que, además, trata Pablo en el libro de Corintios. Más adelante, es el considerar como meritorias aquellas palabras, creer en el corazón que son ciertas.
No podemos permitir que dentro de nosotros le quitemos mérito a la obra de Dios, pues no se trata de nosotros, sino de Él. A lo que me refiero es que, si Dios hubiera tenido otros planes para ti, nunca llegarían esos halagos a tu vida; por lo tanto, si es «gracias a Dios», solo por si en algún momento pudieras pensar que es virtud tuya.
Hoy es necesario que aprendamos y que tengamos muy claro que, si bien hemos estado ahí y hemos luchado por muchas cosas, el deseo de hacerlo, en gran medida, vino de Dios, quien puso en el corazón de cada uno la intención de hacerlo. Ni siquiera en el seguir a Jesús tenemos mérito, pues fue su Espíritu quien nos llevó a conocerle. Si crees que fue porque lo hiciste con tu mérito, como dijo Alan Turing: «no fue Dios, porque los que ganamos la guerra fuimos nosotros», estás errado. Solo viendo una parte del plan, se trató siempre de que cada uno cumplió el papel que en su plan estaba.
¿Cómo podría hacerse meritoria la inteligencia humana si no depende de nosotros? ¿A costa de qué la obtuvimos? Aunque quizá poco se hable del tema, en realidad solo es gracias a Dios, quien a cada uno nos da un regalo llamado talento.
Oración
Amado Padre, guarda gracias por tus hermosos talentos y dones que te place dar a tu pueblo; ayúdanos a no permitir NUNCA alabanzas que nos lleven a enorgullecernos y, a través de ese pecado, caigamos de tu bendita presencia. Por favor, ten misericordia y danos un corazón que siempre proclame tu grandeza y tu poder sobre nuestras vidas. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
Deja un comentario