Editado por: Manuel Monsalve
Basado en Hechos Capitulo 16:1-5
Texto de estudio
1 Pablo fue primero a Derbe y luego a Listra, donde había un discípulo joven llamado Timoteo. Su madre era una creyente judía, pero su padre era griego. 2 Los creyentes[a] de Listra e Iconio tenían un buen concepto de Timoteo, 3 de modo que Pablo quiso que él los acompañara en el viaje. Por respeto a los judíos de la región, dispuso que Timoteo se circuncidara antes de salir, ya que todos sabían que su padre era griego. 4 Luego fueron de ciudad en ciudad enseñando a los creyentes a que siguieran las decisiones tomadas por los apóstoles y los ancianos de Jerusalén. 5 Así que las iglesias se fortalecían en su fe y el número de creyentes crecía cada día.
Hechos 16: 1 – 5
Estudio
El ministerio de cada apóstol estuvo rodeado de tantas experiencias, muchas de ellas hermosas, otras difíciles, pero algo que reconocemos en todos es que siempre dieron gracias a Dios sin importar el tamaño de las dificultades, circunstancias y pruebas que cada uno tuvo que afrontar.
El apóstol Pablo llegó a Derbe. Luego se dirigió a Listra, donde encontró a un joven llamado Timoteo. Este jovencito era hijo de una mujer judía creyente, pero su padre era griego. Esta madre había adoctrinado a su hijo Timoteo; podríamos decir que había hecho un excelente trabajo en la vida de su hijo, pues le había dado a conocer la palabra de Dios y el corazón de este joven estaba preparado para recibir ese don especial que Dios mismo le daría al llegar el apóstol a su vida.
Timoteo gozaba de un buen testimonio; las personas que le distinguían hablaban bien de él, lo cual indica que aquella madre se había esforzado por educar e instruir a su hijo para que en todo lugar se comportara dignamente.
Reflexión
Cómo Padre tenemos una responsabilidad enorme delante de Dios por la instrucción de nuestros hijos, hoy día muchos padres evaden esa responsabilidad y la delegan a otros, ya sean conocidos o desconocidos, ya sea por las diversas ocupaciones que se tienen a diario o motivos externos y aunque se esfuerzan por dar lo mejor a sus hijos, al final de sus días reconocen que hubiese sido mejor dedicar un poco más de tiempo con ellos, desafortunadamente muchas mujeres hoy tienen que hacerse cargo solas de esa responsabilidad porque los padres de sus hijos no están presentes o simplemente evadieron su responsabilidad.
Para una familia como la de Timoteo, seguramente no era fácil adoctrinar a este joven en la fe judía, teniendo en cuenta que su padre era griego, es decir, tenía otros dioses, otras costumbres, otras creencias. Probablemente, este padre de vez en cuando le hablaba a su hijo de sus ídolos, de su fe en ellos, y Timoteo tuvo que crecer en un hogar donde cada uno de sus padres tenía un Dios diferente. Fue allí donde aquella madre hizo un trabajo maravilloso. Ella, como instructora, debió orar mucho tiempo a Dios para que su hijo fuera guardado de la idolatría, debió pedirle a Dios en oración la sabiduría suficiente para enseñar a su hijo la palabra de Dios, debió, junto con la abuela materna de Timoteo, interceder mucho tiempo para que este joven conociera de forma personal al Dios verdadero.
Llamado a la acción
Cuando el Apóstol conoció a Timoteo quiso llevarlo con él, en su viaje misionero, pero antes le hizo circuncidar no porque fuera necesario sino para no causar inconvenientes a los Judíos y evitarle problemas a Timoteo, enseñándole así respeto a los Judios y sujeción a la autoridad.
El propósito de este viaje era seguir dando a conocer el mensaje de salvación e informar las decisiones tomadas por los Apóstoles y ancianos de Jerusalén, así que la iglesia crecía día a día, pues eran muchos los que al escuchar el mensaje abrían su corazón y creían en el Señor y en su palabra.
Oración
Amado Dios, hoy oramos a ti para que nos des la sabiduría que como padres requerimos para instruir a nuestros hijos en tus caminos. Entendemos que el mundo que les rodea es muy difícil, por ello se requiere que nuestros hijos tengan bases sólidas en cuanto a su fe en ti. Te rogamos que puedan ser jóvenes y jovencitas como Timoteo, que gocen de un buen testimonio y que puedan ser instrumentos de bendición. Oramos para que sean guardados del mal y que al enfrentarse a las tentaciones puedan resistir al diablo para que huya de sus vidas. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, amén.
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