Editado por: Manuel Monsalve
Basado en Hechos Capítulo 16: 6 – 10
Texto de estudio
6 Luego, Pablo y Silas viajaron por la región de Frigia y Galacia, porque el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia en ese tiempo. 7 Luego, al llegar a los límites con Misia, se dirigieron al norte, hacia la provincia de Bitinia, pero de nuevo el Espíritu de Jesús no les permitió ir allí. 8 Así que siguieron su viaje por Misia hasta el puerto de Troas.
Hechos 16: 6 – 10
9 Esa noche Pablo tuvo una visión. Puesto de pie, un hombre de Macedonia—al norte de Grecia—le rogaba: «¡Ven aquí a Macedonia y ayúdanos!». 10 Entonces decidimos salir de inmediato hacia Macedonia, después de haber llegado a la conclusión de que Dios nos llamaba a predicar la Buena Noticia allí.
Estudio
El propósito de Pablo y Silas era llevar el mensaje de salvación a cada uno de los lugares de Asia. De manera que se dirigieron hacia las regiones de Frigia y Galacia, pero en ese recorrido el Espíritu Santo les impidió ir a esas ciudades.
La razón por la cual no les permitió ir allí no se conoce, pero se cree que el tiempo para llevar el mensaje de salvación a esos lugares aún no había llegado. Por lo tanto, debían ir hacia donde el Espíritu les guiara.
Los apóstoles entonces viajaron a Misia y de allí quisieron ir a Bitinia, pero de nuevo el Espíritu Santo no se los permitió, así que siguieron viajando hasta llegar al puerto de Troas, donde se quedaron esperando recibir instrucciones precisas de cuál sería el lugar donde debían llevar las buenas nuevas de salvación.
Esa noche, en visión, le fue revelado a Pablo el lugar dispuesto para llevar la palabra, de manera que se dirigieron a Macedonia, comprendiendo que ese era el lugar asignado por el Espíritu Santo para llevar esa palabra.
Reflexión
Comprendemos entonces que Dios mismo, a través de su Santo Espíritu, guía a sus siervos a los lugares y personas escogidas para llevar esas nuevas de salvación. Podríamos pensar que todo lugar es aprobado por Dios, y aunque Él no quiere que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento, vemos la importancia de ser dirigidos y la necesidad de ser sensibles a su voz.
Es nuestra responsabilidad buscar intensamente esa guía, porque aunque nuestro anhelo es compartir la palabra de Dios y darla a conocer en todo su esplendor, demostrando lo maravilloso y poderoso que es, si no somos guiados por Él, podríamos estar yendo en desobediencia y desaprobación. Probablemente hemos cometido muchas veces este error; tal vez por eso las cosas no han dado el resultado que esperábamos. Y es que se requiere que los discípulos de Dios sean obedientes a Él, y aunque el mandato es ir y hacer discípulos a todas las naciones, es necesario ir de la mano del Espíritu Santo.
¿Que hubiese sucedido si Pablo no obedeciera al Espíritu Santo? ¿Qué hubiese sucedido si Pablo no hubiese discernido que el Espíritu de Dios era quien le hablaba y hubiese pensado que era el enemigo impidiéndole llevar las buenas nuevas?
De haber ido, lo habría hecho en desobediencia y desaprobación a Dios, y aunque hubiese predicado la palabra en esos lugares, habría abierto una puerta en su vida al enemigo, porque lo hubiese hecho en desobediencia a pesar de que era llevar la palabra. De ahí la importancia de asegurarnos de que lo que hagamos sea siempre la voluntad de Dios.
Llamado a la acción
Hoy muchos no predican la palabra de Dios, trabajan para Dios, pero Dios no está ni va con ellos, ¿por qué? Porque no obedecen la voz del Espíritu Santo y no la obedecen no porque no quieran, sino porque no la reconocen.
De ahí la importancia y la gran necesidad de esa íntima relación, de esa comunión, porque al tenerla reconocemos su voz, nuestro oído se familiariza con la voz de nuestro Pastor. Recordemos que la palabra dice: Mis ovejas oyen mi voz y me siguen.
¿Reconocemos la voz de Dios cuando nos habla.
¿Tenemos certeza que es su Santo Espíritu quien nos guía?
Sabemos que es difícil en nuestra humanidad, mantenernos cerca del Espíritu Santo, y no porque no lo deseemos, sino porque hay una base que no logramos tener del todo y es la disciplina. La solución es encontrar y reconocer la raíz del problema, para llevarle la carga al Señor. Él murió en la cruz para hacernos libres de las cadenas que nos mantenían atados a nuestras viejas costumbres, así que es momento de que nos levantemos a buscarle verdaderamente, por encima de todo aquello que hay en nuestras vidas que nos aleja de Dios, pues la amistad con el mundo es enemistad con Dios.
Oración
Padre Santo, hoy nos dirigimos a ti para suplicarte que nos ayudes a reconocer tu voz, no permitas que vayamos en desobediencia para hacer tu obra preciosa, queremos, que así como guiaste tus discípulos nos guíes a nosotros para que tengamos la certeza de estar haciendo tu voluntad, guardamos de la desobediencia por desconocimiento y perdonamos si no te hemos obedecido, te lo pedimos en el nombre de Jesús amén 🙏
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