Devocional diario: ¡Si Dios quiere!

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Editado por: Manuel Monsalve

3–5 minutos

Basado en hechos 18: 18 – 23

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración

Texto de estudio

Después Pablo se quedó en Corinto un tiempo más, luego se despidió de los hermanos y fue a Cencrea, que quedaba cerca. Allí se rapó la cabeza según la costumbre judía en señal de haber cumplido un voto. Después se embarcó hacia Siria y llevó a Priscila y a Aquila con él. Primero se detuvieron en el puerto de Éfeso, donde Pablo dejó a los demás. Mientras estuvo en Éfeso, fue a la sinagoga para razonar con los judíos. Le pidieron que se quedara más tiempo, pero él se negó. Al irse, sin embargo, dijo: «Si Dios quiere, regresaré» . Entonces zarpó de Éfeso. La siguiente parada fue en el puerto de Cesarea. De allí subió y visitó a la iglesia de Jerusalén, y luego regresó a Antioquía. Después de pasar un tiempo en Antioquía, Pablo regresó por Galacia y Frigia, donde visitó y fortaleció a todos los creyentes.

Hechos de los Apóstoles 18:18-23

Estudio

Pablo tenía como propósito no solo el predicar la palabra de Dios, sino que también estaba en su corazón el deseo de que el mensaje se pudiera retransmitir y se mantuviera activo en cada una de las áreas en donde ya se había recibido. Por ello, dentro de las actividades de Pablo, se encontraba el hecho de visitar a cada una de las iglesias establecidas, para motivarles a seguir buscando la palabra de Dios, a que no dejaran enfriar el corazón dispuesto que habían manifestado.

En esta ocasión, llevó consigo a Aquila y Priscila, aquellos creyentes que había conocido, pero que sin lugar a dudas tenían el deseo en su corazón de servir al Señor. Ellos le ayudaron a transmitir el mensaje a Pablo; esta vez se dirigieron hacia Siria, sin embargo, realizaron una parada en Éfeso, en donde Pablo predicaba el mensaje de salvación. Por lo tanto, los líderes del lugar no querían que se fuera; sin embargo, Pablo tenía instrucciones muy claras y sabía que no podía quedarse en aquel lugar.

Reflexión

Pablo era un hombre demasiado intenso en el cumplimiento de su propósito; para aquello que había sido llamado, fue muy consistente en ir y predicar. Sin embargo, existen dos cosas que me llaman en gran manera la atención. La primera es la disposición para crear líderes en cada uno de los lugares en los que podía tener una audiencia dispuesta a escuchar el mensaje de salvación; es decir, no solo iba y llevaba el mensaje, sino que era replicador de este tipo de hombres, personas que serían líderes sobre los demás y que continuarían con su trabajo, lo que a su vez le permitía tener más espacio en su agenda para lograr alcanzar a muchas más personas en el camino correcto.

Lo segundo que me parece muy relevante es el hecho de que creaba iglesia, es decir, no solo iba y conformaba un grupo de personas que creyeran en el mensaje, guiado por el Espíritu Santo, sino que también creaba una institución autosostenible, la cual continuaría su trabajo y no solo lo hiciera así, sino que también pudiera mejorarlo de alguna manera; todo esto lo hacía de una manera muy vehemente.

Llamado a la acción

Muchas veces queremos tener el control de absolutamente todo aquello que se encuentra a nuestro al rededor, no obstante, existen algunas oportunidades en las cuales es necesario dejar que otros hagan también, que encuentren la manera de agradar a Dios a través de sus actos o de sus ideas que pueden ser bastante diferente a las nuestras, hoy Pablo nos enseña, que hacer la obra de Dios, también es empoderar a otros a que guíen, a que lideren, a que hagan, hacerlo de esta manera es una manera de honrar la confianza que nos otorga el Señor, a la hora de darnos un ministerio para su gloria.

Hoy, pidamos al Señor que sea guiándonos para realizar el propósito que verdaderamente Él tiene para nosotros, despojándonos de todo aquello que nos hace pensar que siempre volveremos, y entendiendo lo que significa verdaderamente «Si Dios quiere».

Oración

Amado Dios, cada día te pedimos mil cosas, hoy quiero hacer algo diferente: agradecerte por todas tus bendiciones. Gracias, Dios, por la vida de cada uno de los lectores a los cuales les llega este mensaje y que hacen que esto se continúe generando. Pues ellos, Señor, a través de la palabra que Tú nos enseñas, aprenden a ser líderes en cada uno de los lugares donde estén. Y Tú sabes que si al menos uno se ve bendecido con todo esto, vale la pena continuar el proceso. Te amamos y agradecemos, en el nombre de Jesús. Amén.


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