Editado por: Manuel Monsalve
Basado en Hechos Capítulo 19: 23 – 41
Texto de estudio
23 Por ese tiempo, se generó un grave problema en Éfeso con respecto al Camino. 24 Comenzó con Demetrio, un platero que tenía un importante negocio de fabricación de templos de plata en miniatura de la diosa griega Artemisa. Él les daba trabajo a muchos artesanos. 25 Los reunió a todos, junto con otros que trabajaban en oficios similares y les dirigió las siguientes palabras:
Hechos 19: 23 – 41
«Caballeros, ustedes saben que nuestra riqueza proviene de este negocio. 26 Pero, como han visto y oído, este tal Pablo ha convencido a mucha gente al decirles que los dioses hechos a mano no son realmente dioses; y no solo lo ha hecho en Éfeso, ¡sino por toda la provincia! 27 Por supuesto que no solo hablo de la pérdida del respeto público para nuestro negocio. También me preocupa que el templo de la gran diosa Artemisa pierda su influencia y que a Artemisa—esta magnífica diosa adorada en toda la provincia de Asia y en todo el mundo—¡se le despoje de su gran prestigio!».
28 Al oír esto, montaron en cólera y comenzaron a gritar: «¡Grande es Artemisa de los efesios!». 29 Pronto toda la ciudad se llenó de confusión. Todos corrieron al anfiteatro, arrastrando a Gayo y Aristarco, los compañeros de viaje de Pablo, que eran macedonios. 30 Pablo también quiso entrar, pero los creyentes no lo dejaron. 31 Algunos de los funcionarios de la provincia, amigos de Pablo, también le enviaron un mensaje para suplicarle que no arriesgara su vida por entrar en el anfiteatro.
32 Adentro era un griterío; algunos gritaban una cosa, y otros otra. Todo era confusión. De hecho, la mayoría ni siquiera sabía por qué estaba allí. 33 Los judíos de la multitud empujaron a Alejandro hacia adelante y le dijeron que explicara la situación. Él hizo señas para pedir silencio e intentó hablar; 34 pero cuando la multitud se dio cuenta de que era judío, empezaron a gritar de nuevo y siguieron sin parar como por dos horas: «¡Grande es Artemisa de los efesios! ¡Grande es Artemisa de los efesios!».
35 Por fin, el alcalde logró callarlos lo suficiente para poder hablar. «Ciudadanos de Éfeso—les dijo—, todos saben que la ciudad de Éfeso es la guardiana oficial del templo de la gran Artemisa, cuya imagen nos cayó del cielo. 36 Dado que esto es un hecho innegable, no deberían perder la calma ni hacer algo precipitado. 37 Ustedes han traído a estos hombres aquí, pero ellos no han robado nada del templo ni tampoco han hablado en contra de nuestra diosa.
38 »Si Demetrio y los artesanos tienen algún caso contra ellos, las cortes están en sesión y los funcionarios pueden escuchar el caso de inmediato. Dejen que ellos presenten cargos formales; 39 y si hubiera quejas sobre otros asuntos, podrían resolverse en una asamblea legal. 40 Me temo que corremos peligro de que el gobierno romano nos acuse de generar disturbios, ya que no hay razón para todo este alboroto; y si Roma exige una explicación, no sabremos qué decir». 41 Entonces los despidió y ellos se dispersaron.
Estudio
La palabra del Señor se difundía velozmente y cada día eran más los que se añadían al camino; este crecimiento hizo que los fabricantes de ídolos en Éfeso se sintieran amenazados debido a que sus ingresos provenían del negocio de las imágenes de Artemisa. Así que estos comerciantes promovieron una gran revuelta en contra de los apóstoles, ya que ellos representaban una gran amenaza para sus intereses comerciales.
Ese disturbio se tomó un buen tiempo, pues todos los que vivían del negocio se pusieron de acuerdo para atacar a Pablo y los demás apóstoles, de manera que se proponían llevarles a prisión.
Aún sin pruebas contundentes más que lo que Pablo enseñaba, todos estaban dispuestos a defender sus ganancias producto de la fabricación de ídolos, así que el disturbio producido no fue pequeño.
Finalmente, la sensatez del alcalde logró calmar la turba y hacerles entrar en razón de que aquel desorden público generaría problemas graves a la ciudad por parte del gobierno romano; de esa manera, todos volvieron a la calma y se detuvo el incidente.
Reflexión
El avance de la obra del Señor siempre tendrá oposición por parte del enemigo, así que usará lo que sea necesario para intentar por todos los medios detener ese crecimiento. Lo fue en los tiempos de Pablo y también en nuestros tiempos; de una u otra manera, el reino de los cielos siempre ha sufrido persecución y solo lo arrebatan los valientes. Hoy día, de pronto no vemos esos mismos ataques, pero sí existen muchas formas que el enemigo usa para detener ese crecimiento. Entre ellos están la religiosidad, la incredulidad, la misma idolatría, la liviandad espiritual y muchos otros factores que impiden que la obra crezca de la manera que debería.
Hoy día como cristianos estamos enfrentados a tantas distracciones y ocupaciones que impiden que dediquemos el tiempo necesario para escudriñar las escrituras y orar en el Espíritu para encontrar esa dirección de Dios hacia lo que debemos realizar.
En esta ocasión, el verdadero motivo por el cual se oponían al mensaje no era por la veracidad del mismo, ni por lo inadecuado que fuera para sus creencias. Aunque ese fue el argumento que utilizaron, podemos ver que detrás de esa excusa existía realmente un interés particular, más ligado a la ganancia personal detrás de todo esto. Es impresionante lo mucho que puede verse alterada la naturalidad por causa del egoísmo, pues todo esto no se trataba de otra cosa diferente a que había un hombre que tal vez podría verse afectado financieramente y pensó en hacer algo al respecto.
Llamado a la acción
Pablo pudo haberse detenido ante tanta oposición, pero no lo hizo porque tenía claro a quien servía y quien le instruía así que detenerse no era una opción a considerar, oremos a Dios para que nos de esa entereza del Apóstol para desarrollar esa asignación especial que Dios nos ha dado, oremos a Dios que cada día podamos cumplir ese propósito para el cual nos ha creado, y dentro de esos pensamientos que Él tiene de nosotros que son de bien y no de mal podamos ver su Gloria.
Muchos oímos algunos comentarios de labios de otros, comentarios que causan intriga, o que generan malestar respecto a mil cosas, la iglesia, los amigos, la familia, los conocidos, un sinnúmero de cosas se ven afectadas por comentarios mal intencionados, en realidad, es algo que vemos todos los días a nuestro al rededor, estoy seguro de ello.
No obstante, por medio de la palabra del día de hoy, podemos observar que es muy fácil justificar un sentimiento personal con palabras que parezcan influir sobre un entorno colectivo. A este hombre le preocupaba su negocio, y por ello hizo un escándalo impresionante, pero la razón que terminó dando fue muy diferente a eso. De hecho, lo que reclamaba la turba era el lugar de su diosa, no que se cuidara el presupuesto de aquel hombre.
¿Cuántas veces hemos replicado, aceptado, transmitido un mensaje que no es el nuestro? Un mensaje que ha llegado a nuestros oídos como algo más grande que nos puede afectar a todos, pero que en realidad es la preocupación solo de unos pocos. Hablamos lo que realmente sentimos o aquello que alguien vino y puso en nuestro oído, pues es fácil apoyar causas que no son nuestras tan solo por la forma en cómo se nos la cuentan.
Oración
Amado Dios, ayúdanos a ser transmisores del mensaje que Tú nos haces comprender, no de todo aquello que llega a nuestro oído, pues ya lo dijo el apóstol Pablo: escúchenlo todo, retengan lo bueno y desechen lo malo. Esto quiere decir que tengo que aprender a hacer la separación de aquello que no me conviene, aquello que tiene un fundamento erróneo, aún cuando todo parezca indicarme que es bueno. Y para eso, Señor, me doy cuenta de que Te necesito en gran medida, puesto que alejado de Ti, sería imposible hacerlo. Quiero ser más sensible a Tu voz, permíteme serlo, para tomar siempre las mejores decisiones, te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.
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