Devocional diario: No tengan miedo ¡Está vivo!

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Editado por: Manuel Monsalve

4–6 minutos

Basado en Hechos capítulo 20: 7 – 12

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración

Texto de estudio

7 El primer día de la semana nos reunimos para partir el pan, y Pablo estuvo hablando a los creyentes. Como tenía que salir al día siguiente, prolongó su discurso hasta la medianoche. 8 Nos hallábamos reunidos en un cuarto del piso alto, donde había muchas lámparas encendidas; 9 y un joven que se llamaba Eutico estaba sentado en la ventana. Como Pablo habló por largo tiempo, le entró sueño al muchacho, que al fin, profundamente dormido, cayó desde el tercer piso; y lo levantaron muerto. 10 Entonces Pablo bajó, se tendió sobre el muchacho y lo abrazó. Y dijo a los hermanos:

—No se asusten; está vivo.

11 Luego Pablo volvió a subir, partió el pan, comió y siguió hablando hasta el amanecer. Entonces se fue. 12 En cuanto al muchacho, se lo llevaron vivo, y eso los animó mucho.

Hechos 20: 7 – 12

Estudio

Cada oportunidad de reunirse a escuchar la palabra de Dios, era un momento muy importante, de la misma manera que lo era el partir el pan, aprovechando que el Apóstol Pablo tenía que partir de allí, dedicaron el tiempo necesario para ese momento, ya que representaba, unidad, compromiso, obediencia, santidad entre otros.

Aquel momento especial se vio empañado por la caída desde el tercer piso del joven que se quedó dormido en la ventana, y ¿que podemos deducir de lo sucedido? Podría considerarse un acto de irresponsabilidad por parte del joven, podría también decirse una prueba para fortalecer la fé de los reunidos, y muchas más ¿verdad? Pero no, lo más importante no es lo sucedido, sino cómo terminó aquel suceso, Dios se glorificó, el jóven estaba vivo y estaba bien, eso trajo seguridad a los creyentes y su fe se fortaleció.

Reflexión

Uno de los tantos propósitos del Señor para con nosotros es que nuestra fé en él sea inquebrantable, y trabaja arduamente en ello, entendemos que para que lleguemos a desarrollar esa clase de fé se requiere de procesos especiales, así que no debemos ignorar que nuestra fe será probada.

Las circunstancias difíciles son escenarios perfectos para probar esa fe, así que cuando pases por esos momentos en los cuales nada parece tener solución, y que no entendemos la razón por la cual llegan esas situaciones, es precisamente en esos tiempos donde nuestra confianza en Dios debe descansar, y se que decirlo es más fácil que hacerlo, porque nuestros pensamientos son muy variantes, pero aún en medio de esos espacios donde llega la calma, debemos expresarle al Señor aquello que nos preocupa y pedirle que sea él mismo ayudándole a descansar en sus promesas.

Llamado a la acción

Nuestra actitud frente a aquellas cosas que son de relevancia puede marcar nuestro futuro; de hecho, en gran medida, casi siempre es así. El problema es que la mayoría no sabe lo que en realidad es relevante. Por ejemplo, cuando llevamos a nuestros hijos pequeños a la iglesia, llega un momento en el cual ellos simplemente van a esperar que se acabe el culto o la reunión; no cantan, no oran, no escuchan, simplemente están ahí, de cierta manera presionados por nosotros mismos.

Pienso en mis hijos cuando veo este tipo de comportamientos, porque considero que no es mi deber obligarlos a creer en Dios. Claro, les enseño la base más importante: que Dios es demasiado importante en nuestras vidas; que creo en su salvación y en que su compañía está conmigo cada mañana. Les demuestro que servir es excelente, es un gran privilegio, y deseo, desde lo más profundo, que eso llegue a sus corazones, para que cuando estén más grandes, ellos también puedan aplicarlo en sus vidas.

No obstante, por ahora cuando los veo, simplemente pienso: «Si supieran que conocer a Dios es la decisión más importante de sus vidas; si entendieran que eso les va a cambiar la vida y la percepción que tienen de ella; si comprendieran que más que ser profesionales, lo mejor que puedo tener es un par de hijos que aman al Señor, y que eso sí les puede garantizar un futuro, a diferencia de todo lo demás; si tan solo pudieran ser conscientes, dedicarían este tiempo a lo que realmente es importante».

Lo pienso y veo el reflejo de todo esto a través de esta palabra; sin embargo, ellos aún están demasiado jóvenes para poder entenderlo verdaderamente, así que desercionan en gran medida su tiempo en cosas que realmente solo son entretenimiento, y aunque cualquiera les diga que eso no debe ser, es difícil lograr que ellos dejen de ser niños para pensar como adultos respecto a su futuro.

Ahora la pregunta es: ¿Actúas como niño o como adulto espiritualmente? Pues tal vez el motivo por el cual las cosas no suceden es porque durante los momentos importantes duermes. No soy quien para asegurarlo, por eso menciono «tal vez», pues es una opción dentro de muchas. No pretendamos que si somos niños espirituales vamos a recibir las bendiciones de los adultos en la fe.

Oración

Amado Padre, quiero confiar en Ti con todas mis fuerzas. Seguramente, en medio del proceso que estoy viviendo, la fe que has encontrado en mí necesita ser fortalecida. Te ruego me ayudes a creer en Ti, a esperar, porque sé que tienes el control. Ayúdame, quiero tener una fe inquebrantable en Ti. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén. 🙏


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