Devocional diario: ¿y ahora?

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Editado por: Manuel Monsalve

4–7 minutos

Basado en hechos 23: 23 – 35.

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración

Texto de estudio

El comandante mandó llamar a dos de sus centuriones, y les dijo: —Preparen doscientos soldados de infantería, setenta de caballería y doscientos lanceros. Hay que salir para Cesarea a las nueve de la noche. Preparen también cabalgaduras para Pablo, y llévenlo sano y salvo ante el gobernador Félix. Además, con ellos envió una carta, la cual decía lo siguiente:

«De Claudio Lisias al excelentísimo gobernador Félix. Saludos. Los judíos arrestaron a este hombre y lo iban a matar, pero cuando supe que se trataba de un ciudadano romano fui con mis soldados y lo liberé. Como quise saber de qué lo acusaban, lo llevé ante el Consejo de los judíos, y resultó que lo acusaban de asuntos de su ley. Pero no había razón para matarlo, y ni siquiera para tenerlo en la cárcel. Y como me enteré de que los judíos le querían tender una emboscada, decidí enviarlo a usted. También he pedido a quienes lo acusan que traten delante de usted lo que tengan contra él.» Los soldados, siguiendo las órdenes que tenían, tomaron a Pablo y durante la noche lo llevaron a Antípatris.

Al día siguiente, los soldados de infantería regresaron al cuartel, mientras que los de caballería siguieron el viaje con Pablo. Al llegar a Cesarea, dieron la carta al gobernador y le entregaron a Pablo. Después de leer la carta, el gobernador le preguntó a Pablo de dónde era, y el contestó que de Cilicia. Entonces el gobernador le dijo: —Te oiré cuando vengan los que te acusan. Luego dio órdenes de ponerlo bajo vigilancia en el palacio de Herodes.

Hechos 23: 23 – 35.

Estudio

Aquel comandante fue sensato al escuchar el mensaje que el familiar de Pablo le había llevado, pudo ser imprudente y pensar que la fuerza que tenía era suficiente para evitar que algo así sucediera, sin embargo, todo esto tenía también un tinte político, pues una confrontación de este tipo, hubiera ocasionado más problemas con los Judíos, que a decir verdad estaban subyugados por el poder Romano, pero que eran un pueblo difícil, pues sus creencias los hacían actuar de una forma poco ortodoxa.

Por lo tanto, aquel hombre prefirió elevar la situación y evadir un conflicto que se veía claramente que podría llegar a desarrollarse en el sitio; por lo tanto, ahora Pablo viajaba escoltado por demasiados soldados. Si bien no era un rey ni nada similar, ahora tenía un ejército a su alrededor cuidando de él.

Seguro él no lo veía de esa manera, o tal vez sí, pero el asunto es que el plan de Dios se estaba desarrollando tal y como Él había deseado en su corazón; en esta oportunidad, el ejército romano cumplía el deseo de Dios y ellos ni siquiera eran conscientes de ello. Fue así como Pablo ahora tenía listo otro escenario para predicar la palabra de Dios, pues entre más lo perseguían, aún más lo escuchaban.

Reflexión

Muchas veces solo nos fijamos en las cosas que suceden a nuestro al rededor solo desde una perspectiva, hacerlo así nos hace perder la oportunidad de disfrutarlas de otra manera; seguramente si nosotros hubieramos estado en la situación de Pablo, no mirariamos las cosas como algo bueno, sino pensariamos esto cada vez está peor, ahora tendría una cita con un hombre que solo por descarte podría dar la orden de que le quitaran la vida, y así se hubiera realizado.

No sabemos si Pablo era consciente de tal situación o no, de hecho, me imagino que él tenía que conocer todas estas probabilidades cuando Dios le advirtió que no le iría muy bien el Jerusalén, una cosa era enfrentarse a los Judíos, y otra era ser prisionero del Cesar, practicamente.

Esto me permite entender la relevancia que tiene el hecho de ver las cosas desde perspectivas diferentes, no solo desde la nuestra, pues nuestra visión siempre está sesgada por sentimientos, motivos, emociones lo cual nos conlleva a no ser imparciales en el proceso, sino a ver solo lo que queremos ver de la forma en que deseamos hacerlo, perdiéndonos así de la oportunidad que nos ofrece ver todo desde una perspectiva más general.

Llamado a la acción

No recuerdo cuantas veces he cruzado el desierto, realmente es un proceso que se repite una y otra vez, siempre estamos pasando por dificultades, siempre estamos rodeados de circunstancias difíciles, sin embargo, tampoco recuerdo que en alguna de ellas, me haya detenido a ver el panorama desde un punto de vista más general.

Tal vez nos sea útil pensar que, Dios se encuentra en el cielo, allá donde pensamos que está y que nos enseñan desde pequeños que se encuentra, desde ese lugar, ¿Como se puede ver mi situación? pues en realidad la perspectiva afecta la imagen de las cosas, y tal vez ese es el motivo por el cual a veces no encuentro la luz al final del túnel, sino que pienso que necesariamente tuve que haber fallado de alguna manera para que esto sobreviniere, o que seguramente ese alguien hizo algo inadecuado para que Dios lo hubiera castigado así.

Tal vez hoy se el día para dejar de lado esto, y empezar a entender que los planes de Dios son mucho más grandes que los nuestros, y que nosotros somos herramientas en sus manos, si, nos ama, claro que lo hace, dió su vida por nosotros y su amor nos sigue haciendo libres, por lo tanto, su plan es mucho más grande que nosotros mismos, aprendamos a morir todos los días a nuestra voluntad, para aprender a caminar en la suya.

Oración

Amado Dios, hoy quiero que sepas que en muchas oportunidades he sido egoísta, he pensado que la única realidad que existe es la mía, o que las únicas necesidades relevantes son las que me afectan directamente, y he dejado de lado el verdadero mandamiento que Tú indicaste, amar a mi prójimo. He estado tan ocupado en mí, que he dejado de buscarte por completo. Te pido, amado Dios, que me ayudes en esta mañana, porque realmente necesito acercarme más a Ti y aprender a imitarte en todo. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.


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