Los privilegios del prisionero, devocional diario.

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Editado por: Manuel Monsalve

4–6 minutos

Basado en hechos capítulo 28: 11 – 16

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración

Texto de estudio

Tres meses después del naufragio, zarpamos en otro barco, que había pasado el invierno en la isla; era un barco de Alejandría que tenía como figura de proa a los dioses gemelos. Hicimos la primera parada en Siracusa, donde nos quedamos tres días.

De allí navegamos hasta Regio. Un día después, un viento del sur empezó a soplar, de manera que, al día siguiente, navegamos por la costa hasta Pólis. Allí encontramos a algunos creyentes, quienes nos invitaron a pasar una semana con ellos. Y así llegamos a Roma.

Los hermanos de Roma se habían enterado de nuestra inminente llegada y salieron hasta el Foro por el Camino Apio para recibirnos. En Las Tres Tabernas nos esperaba otro grupo. Cuando Pablo los vio, se animó y dio gracias a Dios. Una vez que llegamos a Roma, a Pablo se le permitió hospedarse en un alojamiento privado, aunque estaba bajo la custodia de un soldado.

Hechos de los Apóstoles 28:11-16

Estudio

Una vez cumplido el proceso en la isla de Malta, el momento de continuar había llegado, así que aquella tripulación se puso manos a la obra, para ello usaron un barco que alcanzó a llegar a la isla antes de que la tormenta lo destruyera, por lo tanto se encontraba disponible.

Allí se subieron Pablo y todos los demás, con rumbo a la ciudad de Roma, el recorrido está vez fue tranquilo, llevaban consigo aquellas cosas que les habían dado en la isla, motivo de su agradecimiento con Pablo, ahora su equipaje, era mucho más ligero, pero el origen del mismo, era la gratitud por haber sido instrumento de Dios.

La iglesia de Roma, se enteró que Pablo iba de camino hacia ese lugar y salió al encuentro, aún cuando la condición del apóstol era de preso, las circunstancias le habían otorgado un poco de libertad, para poder reunirse con las personas, hablar de Jesús y hacer milagros poderosos, de hecho, justamente eso era lo que aún los tenía con vida.

Reflexión

Aún cuando las cosas estaban difíciles, Dios actuó para el bien de su pueblo, es decir, un preso, una persona que se encuentra privada de la libertad, tiene restringidos muchas de sus comodidades, como por ejemplo el compartir con terceros, excepto aquellos que se encuentran en la misma condición, pero con gente del exterior no es permitido, tampoco tienen acceso a visitas periódicas o algo similar, sobretodo en la situación de Pablo, hasta que no fuera esclarecido, no tenía muchas opciones de reunirse con algún conocido.

Esa es la condición normal de cualquiera que se encuentra en la condición de Pablo, no obstante, Dios se encargo de encontrar la manera en la que todo esto fuera modificado, llegando incluso a poder dormir en una habitación privada, algo que sin lugar a dudas no es muy sencillo de lograr.

Pero nuestro Dios se encarga de eso y de mucho más, Él sabe perfectamente como procede con cada cosa, tal vez nosotros no podemos verlo claramente, seguramente nos preguntamos muchas veces ¿Dónde está Dios en ésta situación? ¿Por qué me pasa esto a mi? cuando en realidad nuestro pensamiento debería estar alineado con el mensaje del Señor, entendiendo las situaciones como las entendía el bueno de Job cuando dijo, «Aunque Jehová me matare, en Él esperaré» (Job 13: 15).

Pero la verdad es que nos falta mucho para ver las cosas de esta manera, en realidad, no estamos preparados aún para ello, pues se necesita un corazón humilde, que sienta, que entienda nuestro lugar en el mundo, así como también el lugar que le corresponde a Dios.

Aún la vida, la cual no es un regalo perpetuo, es uno que se renueva cada día, pero sigue siendo un regalo, no obstante, nos acostumbramos tanto a su bondad, que en el momento que llega lo inevitable, le reclamamos, nos enojamos contra él, porque dejó de darnos aquello que nos gustaba recibir, olvidando por completo que todo esto se trataba nada más de algo que le placía darnos, no porque le «tocara» sino porque así fue su deseo.

Aún así, con todo y todo, yo mismo me he tenido que enfrentar con este tipo de situaciones, así que no hablo como quien no conoce la situación, sino más bien como alguien que ha vivido y entendido que le he fallado a Dios de muchas formas, quisiera decir que no, que realmente logré entenderlo en medio de la dificultad o el dolor más grande, pero no es cierto, simplemente me he dado cuenta que he sido desagradecido, y que es algo que en realidad quiero quitar de en medio de mi y Él.

Llamado a la acción

Hoy es un nuevo regalo, la vida que tenemos para poder leer este artículo y para hacer mil cosas. No es una obligación de nuestro creador, es un regalo. Su misericordia se renueva cada mañana, pero Él no desea que la vivamos como una deuda, sino que elijamos amarlo y agradecerle por ella.

Así que sería bueno que te tomaras un momento para agradecerle por todas sus bendiciones, por todas sus bondades, y cómo no, también por las dificultades, pues ellas hacen que los momentos buenos tengan mucho más sentido.

Oración

Amado Dios, hoy te agradezco de manera muy especial, por todas tus bendiciones, no sé cuanto más tenga el privilegio de disfrutarlas, pero Señor, todas ellas tienen sentido porque estás en mi vida, porque tu misericordia me alcanzó, abrió mi mente y mis oídos para entenderla, para que de esta forma pudiera disfrutarla, gracias Padre, por darme tanto, en el nombre de Jesús. Amén.


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