Editado por: Manuel Monsalve
Basado en Hechos capítulo 28: 17 – 31
Texto de estudio

Aconteció que tres días después, Pablo convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos; los cuales, habiéndome examinado, me querían soltar, por no haber en mí ninguna causa de muerte. Pero, oponiéndose los judíos, me vi obligado a apelar a César; no porque tenga de qué acusar a mi nación. Así que por esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena.
Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido de Judea cartas acerca de ti, ni ha venido alguno de los hermanos que haya denunciado o hablado algún mal de ti. Pero querríamos oír de ti lo que piensas; porque de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella. Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían.
Y, como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: Ve a este pueblo y diles: De oído oiréis y no entenderéis; Y viendo veréis y no percibiréis; Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane.
Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán. Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.
HECHOS 28:17-31

Estudio
Una vez en Roma, Pablo quiso hablar claramente con los judíos de aquel lugar respecto a su situación, seguramente con el objetivo de ver cuál era su verdadero pensamiento respecto a su caso particular, y con la intención de esclarecer un poco todo el rollo que podría haberse llegado a producir a causa de la versión que hubieran escuchado.
Lo hizo de manera organizada, proponiendo una fecha, un día y una hora especifica, con el fin de tratar todo esto, llegado el momento, hablo de aquello que era su vida, tal vez para nosotros hoy día sea dificil hablar de las cosas de Dios, por supuesto entiendo que no para todos, sin embargo, entiendo que existe esta dificultad de no saber que decir.
Cuan diferente era la situación de Pablo, él hablaba de aquello que realmente sentía, aquello que llevaba en su mente y corazón, porque más allá de todo Pablo vivía la palabra de Dios, no era algo de leer y recitar, era algo de aprender y practicar.
Llegado el momento, su mensaje fue recibido por algunos y rechazado por otros, por tal motivo, Pablo aclara que ante la negación del pueblo Judío, aquella salvación llegaría a los gentiles, lo que en realidad siempre fue el plan de Dios, por ello fue tan necesario que Jesús experimentara el rechazo de su pueblo.
Reflexión
¿Has sentido que los más cercanos a ti son quienes te dan la espalda? La situación no es entender por qué sucede, sino para qué, en el caso del pueblo judío, dicha actitud abrió las puertas a todo el resto de personas en el mundo para escuchar el mensaje. Lo que podemos reprochar de ellos es lo que a nosotros nos dio acceso a entender un poco el propósito del hijo de Dios en la tierra.
No vino para ser alabado ni recibido, sino para dar su vida por amor a nosotros, y ¿si eso hicieron con el árbol verde, cuánto más con las ramas secas?
Tal vez el propósito por el cual los de cerca te rechazan no es más que la forma en la que Dios te lleva a otros niveles. Si los de cerca no están interesados en aquello que puedes proporcionarles, entonces debemos extender este mensaje a los más lejanos. Es momento de dejar de lado el orgullo y aquello que nos limita para entender que es más importante cumplir con el propósito de Dios en nuestras vidas que cumplir nuestros propios sueños.
Pablo nunca se cayó, él vivió la palabra, por ello predicarla era tan sencillo. Ahora, ¿será que tal vez el motivo por el cual no compartimos la palabra será porque no la vivimos en realidad? Lamentablemente, en la mayoría de los casos, vamos a la iglesia con el propósito de aprender, pero nos dura tan poco ese propósito que, cuando empieza la prédica, el alimento espiritual a fluir, nos sentimos cansados, pesados y que tal vez lo mejor sea intentarlo después, jugando así con algo que se nos escapa de las manos, como lo es la oportunidad de estar vivos.
Llamado a la acción
Hoy, es importante que entendamos que si Dios nos incomoda, no es para que nos quejemos, sino para que avancemos, así que es tiempo de revisar, más bien en lugar de quejarnos, a dónde Dios quiere llevarnos, si tal vez está evitando que nos quedemos atascados en el mismo lugar de siempre. Hoy te invito, querido amigo y lector, a que por un momento trates de encontrar las posibilidades que existen para tu caso particular. ¿Qué puedo aprender? ¿Qué puedo hacer? Estas preguntas nos pueden ayudar bastante a superar esos baches que se nos presentan en el camino, que apenas vemos, sentimos que son más grandes que nosotros, y más bien entender que detrás de todo esto, tan solo hay cabida para nuestro crecimiento en la fe de Dios.
Oración
Amado Dios, gracias por todo aquello que me has concedido dentro de tu infinita voluntad. Ayúdame a superar los obstáculos que existen en el camino para mi situación, ayúdame a entender que tu propósito es real en mi vida. Yo quiero, Señor, poder aprender a encontrar alternativas en medio de las dificultades. Ayúdame a conseguirlo, a agradarte, Dios mío, con mis decisiones, pues quiero que sepas que en todas ellas entiendo muy bien que Tú vas conmigo. En el nombre de Jesús. Amén.
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