Devocional diario: El valor de ser formados por Dios

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Basado en génesis 1.

Fueron 6 los días que dedicó el señor a la creación del mundo, asegurándose de que cada elemento dentro de su obra cumpliera una función y, sobre todo, verificando que todo fuera bueno. Ahora bien, no sabemos si estos días son correlativos con una semana actual, o si tal vez, teniendo en cuenta que mil años son como un día y un día como mil años para Él, fue un poco más de tiempo. También podemos observar que, luego de completar esa maravillosa labor, descansó; además, bendijo ese séptimo día. ¡Qué grandioso es comprender que Dios no descansó antes de terminar su obra de creación! Lo que inició, lo terminó; así también, nosotros debemos aprender de Él y comprometernos a concluir lo que comenzamos.

Todo lo que emprendemos debe ser desarrollado con pasión y dedicación hasta lograr concluirlo. Cada paso que damos debe ser un reflejo de lo bueno, lo útil y lo beneficioso que nuestro creador ha puesto en cada uno de nosotros. No podemos permitirnos parar para descansar hasta culminar la labor que iniciamos; tenemos que asegurarnos de que cada tarea quede completa y funcional, como un homenaje a la grandeza de nuestro creador.

Imagino a Dios, admirando cada aspecto de su creación, deleitándose en la belleza de su obra. Me conmueve profundamente ver cómo, al crear al ser humano, Dios no se limita a decir «hagamos al hombre», sino que también declara «entonces Jehová Dios formó al hombre». ¡Qué acto tan sublime de amor y cuidado! Esto nos muestra el valor que tenemos ante sus ojos.

Esto nos enseña que somos sumamente importantes para Él. A veces, podríamos decir sin pensar: «sí, somos importantes», pero si hacemos una pausa y reflexionamos, ¿por qué somos tan especiales? Reconoceremos que solo en el caso del ser humano dice la palabra «Y formó Dios al hombre». ¡Qué impresionante! Esto significa que se tomó el tiempo necesario, dedicó su esfuerzo a darnos forma, a crear una esencia única. Cada órgano y cada función fue diseñado con amor y propósito.

Así como lo visualizo, así lo creo. Dios se tomó su tiempo con cada detalle, asegurándose de que quedara perfecto, reflejando su imagen y su semejanza. Por ello, tú y yo somos tan especiales para Él; nuestra vida tiene un significado profundo. Cada ser humano es un diseño único, con el sello del Creador.

Toda nuestra existencia es valiosa para Dios. A menudo, en medio de las pruebas más difíciles, podemos sentir que no le importamos; pero la verdad es que ninguna criatura carece de importancia a sus ojos. En especial nosotros, con quienes se tomó el tiempo de ejecutar cada componente con sus propias manos. Cada uno de nosotros tiene un propósito para Él.

Cuando le entregamos nuestra vida de manera voluntaria y le permitimos ser el Señor de nuestra existencia, Él inicia nuevamente el proceso de darnos forma. ¿Por qué? Porque al vivir alejados de su presencia, como capitanes de nuestro destino y navegantes de nuestro propio barco (vida), hemos cometido errores que nos han hecho perder, poco a poco, esa forma original que traíamos: la inocencia, la humildad, la sencillez y tantas cualidades bellas que nos daban ese valor agregado.

Ahora, en nosotros pueden habitar el orgullo, la malicia, la ambición y la altivez; actitudes que adquirimos en nuestro peregrinaje lejos de Dios. Sin embargo, ¡qué asombroso es saber que Él se toma el tiempo para trabajar en nosotros, para quitar y remover todo lo que no es bueno! ¡Él vuelve a formar nuestro carácter a la imagen de Cristo!

Él es el habilidoso artesano y nosotros, esas frágiles vasijas en sus manos. No tiene prisa por terminar su obra, pero se asegura de que lo que hace sea perfecto. Pues, el que comenzó la buena obra no parará hasta que esté culminada.

Oración: Padre bueno, gracias por tomarte el tiempo día a día para formar mi carácter. Soy la obra de tus manos y sé que te aseguras de que mi vida quede perfectamente preparada para toda buena obra.

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Una respuesta a “Devocional diario: El valor de ser formados por Dios”

  1. […] había hecho con dedicación, con sus manos directamente, tal y como lo vimos en el devocional del 30 de mayo y basado en ese sentimiento, buscó la manera de que la obra de Dios fallara y de esta manera […]

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