Devocional diario: La cena en casa de Marta y María.

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Editado por: Manuel Monsalve

5–8 minutos

Basado en San Juan capitulo 12:1-11

  1. Texto de estudio
  2. Estudio
  3. Reflexión
  4. Llamado a la acción
  5. Oración

Texto de estudio

1 Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado. 2 Allí se dio una cena en honor de Jesús. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él. 3 María tomó entonces como medio litro[a] de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramó sobre los pies de Jesús, secándoselos luego con sus cabellos. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

4 Judas Iscariote, que era uno de sus discípulos y que más tarde lo traicionaría, objetó:

5 —¿Por qué no se vendió este perfume? Pudo haberse vendido por el salario de más de un año de trabajo[b] y dárselo a los pobres.

6 Dijo esto no porque se interesara por los pobres, sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba a robarse lo que echaban en ella.

7 —Déjala en paz —respondió Jesús—. Ella ha estado guardando este perfume para el día de mi sepultura.[c] 8 A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán.

9 Mientras tanto, muchos de los judíos se enteraron de que Jesús estaba allí y fueron a ver no solo a Jesús, sino también a Lázaro, a quien Jesús había resucitado. 10 Entonces los jefes de los sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, 11 pues por su causa muchos se apartaban de los judíos y creían en Jesús.

San Juan 12: 1 – 11

Estudio

Luego de aquel milagro de resurrección realizado en Lázaro, Jesús fue invitado, junto con sus discípulos, a una cena en su honor. Esta familia estaba tan agradecida con lo que Jesús había hecho por ellos que quiso demostrarlo a través de este acto.

Marta se esforzó lo suficiente para que todo estuviera en orden, Lázaro estuvo con Jesús en la mesa, y María, por su parte, tenía algo aún más especial para ofrecerle, un valioso perfume de alabastro, con el cual ungió los pies de Jesús. Cada uno de los de la familia ofreció algo especial; con ello le expresaban gratitud y adoración.

María tenía claro lo que haría con aquel perfume. Él mismo Jesús sabía de dicho perfume, que lo guardaba para cuando Él muriera. Esto quiere decir que era algo muy precioso para ella, y que su gratitud hacia Jesús era realmente grande. No obstante, quiso adelantar el uso de este perfume, para hacerlo en este momento, así que lo derramó sobre los pies de Jesús, y estoy seguro de que lo más agradable para Jesús no era el olor del perfume, sino el que tenía el corazón de aquella mujer.

Judas Iscariote, al ver este acto, lo cuestionó; sus palabras reclamaban que había sido mejor vender el perfume y dar el dinero a los pobres. Sus palabras parecían demostrar que se interesaba por aquellos necesitados, pero lo que Jesús respondió al respecto era que siempre tendrían la oportunidad de servirle a los pobres, pero no la de poder honrarle a Él.

Además, sus palabras no manifestaban lo que había dentro de su corazón, y Jesús lo dejó claro: Judas era ladrón, pues tomaba del dinero que tenía bajo su cuidado. Esto nos enseña que no siempre las palabras concuerdan con los actos, y lo vemos en nuestra sociedad. ¿Cuántos actos aparentes de misericordia realizados con los más vulnerables esconden actos de corrupción? En nombre de las necesidades de los huérfanos, de los ancianos y de los más necesitados, se sacan recursos para enriquecer a personas como Judas.

Más la respuesta del Señor ante la observación de Judas fue que dejara en Paz a María, puesto que ella estaba preparando el cuerpo del Señor para su entierro, aún cuando no lo tenía claro.

Tras la llegada de Jesús a la casa de Lázaro mucha gente quiso venir a verle y este acto provocó en el corazón de los Judíos una envidia bastante fuerte, ellos creían que por causa de ese milagro la gente se estaba uniendo a Jesús de manera que la solución que o tuvieron para detenerlo fue matarlos a los dos, tanto a Lázaro, como a Jesús.

Los Judíos no miraban las señales ni los milagros, solo veían que la gente ya no les seguía como antes, ahora debido a los milagros realizados por Jesús eran muchos los que se habían apartado de esa fe y ahora creían en Jesús.

Reflexión

¿Cuántas cosas maravillosas ha hecho Dios por nosotros y con nosotros, verdad? Y… ¿qué hemos hecho para demostrarle ese agradecimiento por su divina intervención?

Los actos de gratitud son el reflejo de un corazón que realmente se siente agradecido y que se tiene con aquella persona que nos ha servido. Desafortunadamente, es más común expresar ingratitud; la tendencia humana es a olvidar todo lo bueno que han hecho en favor nuestro, pero lo malo que nos hacen, por el contrario, no se olvida, sino que se conserva dentro de los recuerdos como algo importante.

Podríamos decir que aquella cena era lo mínimo que se podía ofrecer a Jesús por la resurrección de Lázaro, pues, después de todo, aquel hombre había regresado de entre los muertos. Ahora, tal vez en nuestra vida no se haya visto algo semejante, sin embargo, Dios ha realizado milagros maravillosos por los cuales vale la pena hacer algo en su honor, algo que exprese esa gratitud.

Recordemos la parábola de los diez leprosos; sólo uno le dio las gracias al Señor por haberle limpiado, los otros nueve no volvieron para agradecer, y pareciera que no tiene relevancia ese acto, pero el no hacerlo dice mucho de la persona, así como el ser agradecido.

¿cual es nuestra actitud hacia Dios? ¿cómo actuamos con aquellos que nos sirven? ¿es más importante nuestra individualidad?

Llamado a la acción

Hoy, dediquemos un momento para agradecer verdaderamente a Dios por todas sus bendiciones, el hecho de estar despiertos es una de ellas, de respirar, de conocerle, de tener alimento, de poder dirigirnos a Dios, todo esto son regalos de Dios para nosotros, solo que tenemos la tendencia de asumir que aquello que hacen a favor nuestro diariamente se convierte en obligación.

De hecho, desde mi perspectiva personal, esto no es más que el reflejo de un corazón desagradecido, pues si alguien, se toma el tiempo de pensar en nosotros, y elige hacer algo por su propia voluntad, tal vez sacrificando algo de él mismo, esto debería significar un buen gesto en nuestra vida.

Dediquemos también un momento para agradecer a todos aquellos que nos ayudan día tras día, que cubren nuestra espalda en nuestra ausencia, aquellos que procuran verdaderamente nuestro bien, eso también es una forma de adorar a Dios.

Oración

Padre, hoy entrego mi corazón delante de ti, y te pido que abras verdaderamente mis ojos, yo quiero ver aquello que haces por mi, permiteme reconocerlo, para tener un corazón agradecido, que yo pueda decir como lo hizo Job, si de Dios, recibo las cosas buenas, ¿por qué no he de recibir aquellas que parecen malas?, te ruego que también pueda ver aquellas cosas que los demás hacen por mi, permíteme tener un corazón agradecido, con el cual pueda adorarte verdaderamente. Amen.


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2 respuestas a “Devocional diario: La cena en casa de Marta y María.”

  1. Avatar de MARTHA SOLER
    MARTHA SOLER

    Gracias doy hoy a Dios , por personas como Manuel y Martha Parra que día a día nos ofrecen el pan de la palabra. El Señor bendiga sus vidas grandemente.

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    1. Avatar de Manuel Monsalve

      Y nosotros agradecemos el tiempo que inviertes en hacer parte de nuestro proyecto, siempre y cuando exista alguien dispuesto a leer, hay motivos suficientes para escribir, esperamos que siga siendo de mucha bendición. Un abrazo

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